Nissan ha comunicado un ajuste significativo en su plantilla europea, con la intención de despedir a 900 trabajadores en todo el continente. Una proporción relevante de estos despidos afectará a sus instalaciones en Cataluña, concentradas en la provincia de Barcelona.
La propuesta afecta a los tres centros que Nissan mantiene en Cataluña: un centro técnico ubicado en la Zona Franca de Barcelona, un almacén de recambios y otra instalación de áreas flexibles en El Prat de Llobregat. En total, estos espacios emplean a 569 personas.
Actualmente, Nissan negocia con los sindicatos el expediente de regulación de empleo (ERE) que marcará la reestructuración de las plantillas. Aunque la empresa no ha desglosado el número exacto de despidos por ubicación, se prevé que el centro de recambios, con 120 trabajadores, podría sufrir el mayor impacto, ya que está previsto un redimensionamiento de este área dentro del plan global.
Este movimiento forma parte del plan estratégico Re:Nissan, orientado a mejorar la eficiencia y la competitividad de la compañía japonesa en un mercado automovilístico cada vez más exigente. La empresa enfatiza que esta reestructuración no afectará a sus otras instalaciones en España, concretamente en Ávila y Cantabria.
Este anuncio llega en un contexto complicado para Nissan, que arrastra años de dificultades económicas. La compañía ha enfrentado una competencia creciente de fabricantes chinos y ha tenido una adaptación lenta a la revolución del coche eléctrico, factores que impactan su rentabilidad.
A nivel europeo, los ajustes de Nissan no se limitan a España. La automovilística también modificará su presencia en los países nórdicos, con nuevos modelos de distribución, y reducirá sus líneas de producción en el Reino Unido, pasando de dos a una. Además, mantiene operaciones en Alemania que podrían verse afectadas en el marco de su plan global de transformación.
En 2021, Nissan cerró su histórica planta de fabricación de vehículos en la Zona Franca de Barcelona, un proceso que supuso la pérdida de 2.500 empleos. Parte de ese personal fue recolocado en la planta de Ebro, que opera en colaboración con la firma china Chery, reflejando los intentos de la empresa por mantener actividades industriales en España pese a los cierres.
La intensificación de estos ajustes se produce en el marco de una ambiciosa reducción global de plantilla anunciada por Nissan en 2023, que contempla 20.000 despidos hasta 2027. La compañía espera cerrar el ejercicio fiscal 2025-2026 con pérdidas cercanas a los 3.000 millones de euros, un resultado que subraya la presión financiera que enfrenta.
El proceso de consultoría con los trabajadores y sus representantes sigue abierto, y Nissan se ha comprometido a mantener un diálogo respetuoso y constructivo. Sin embargo, esta nueva oleada de despidos vuelve a mostrar las dificultades del sector automovilístico europeo, especialmente para fabricantes tradicionales que deben adaptarse a la transición energética y a la competencia internacional.
Analistas señalan que la reestructuración de Nissan puede ser una medida necesaria para preservar la viabilidad a largo plazo de la marca en Europa. Sin embargo, los recortes de empleo en Cataluña y otras regiones subrayan la vulnerabilidad del sector ante los retos actuales, y dejan una gran cantidad de trabajadores afectados en una industria clave para la economía local y nacional.
Más información sobre el plan Re:Nissan y el impacto en el mercado europeo se puede consultar en el sitio oficial de Nissan y en informes especializados como los del Ministerio de Industria español y el análisis de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones.