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Navantia aspira a contratos navales europeos por 7.000 millones

La constructora naval pública española compite con gigantes británicos y franceses por proyectos en Dinamarca, Suecia y Croacia

Por Redacción El Diario Joven·domingo, 12 de abril de 2026Actualizado hace 53 min·4 min lectura·3 vistas
Ilustración: Navantia aspira a contratos navales europeos por 7.000 millo · El Diario Joven

La industria naval española se posiciona en el tablero europeo de la defensa con una apuesta ambiciosa. Navantia, el astillero público dependiente de la SEPI, compite por hacerse con un paquete de contratos de construcción naval militar y civil en varios países de la Unión Europea cuyo valor conjunto supera los 7.000 millones de euros. Los proyectos se reparten entre Dinamarca, Suecia y Croacia, tres mercados donde la empresa española se medirá con las principales corporaciones del sector en Reino Unido y Francia, países con una larga tradición de industria naval pesada.

La pugna llega en un momento especialmente relevante para el sector de la defensa en Europa. Desde que la guerra en Ucrania aceleró los planes de rearme de prácticamente todos los países de la OTAN, los presupuestos militares no han dejado de crecer y las carteras de pedidos de los grandes constructores navales están más disputadas que nunca. Para Navantia, que ya cuenta con experiencia exportadora gracias a programas como las fragatas F-110 para la Armada española o los contratos con Arabia Saudí y Australia, entrar en estos concursos representa la oportunidad de consolidarse como referente industrial a nivel continental.

Tres mercados, una misma batalla

Cada uno de los países donde Navantia ha presentado su candidatura tiene necesidades distintas. Dinamarca busca renovar parte de su flota de superficie en un contexto de creciente tensión en el Ártico y el Báltico. Suecia, que acaba de entrar en la OTAN, necesita reforzar sus capacidades navales para integrarse plenamente en la estructura aliada. Y Croacia, con una costa adriática extensa y un ejército en plena modernización, también ha abierto procesos de licitación para nuevos buques.

Los rivales no son menores. En el lado británico, compañías como BAE Systems tienen décadas de experiencia en programas navales de gran envergadura. En Francia, Naval Group —antes conocida como DCNS— es uno de los constructores de submarinos y fragatas más potentes del mundo. Ambas firmas cuentan además con el respaldo político de sus respectivos gobiernos, algo que en este tipo de contratos de defensa resulta determinante. La ventaja de Navantia pasa por ofrecer una combinación de precio competitivo, capacidad tecnológica probada y flexibilidad industrial, según han señalado fuentes del sector a varios medios especializados.

ING reorganiza su banca minorista

Más allá de la industria naval, la jornada informativa también pone el foco en el sector financiero. ING ha anunciado una reorganización de su división de Banca Retail con el objetivo de impulsar su presencia en dos segmentos con alto potencial de crecimiento: los pagos digitales y los seguros. El banco holandés, que en España opera exclusivamente a través de canales digitales, lleva años buscando diversificar sus fuentes de ingresos más allá del negocio hipotecario y las cuentas de ahorro que le dieron notoriedad en el mercado español.

La estrategia encaja con una tendencia generalizada en la banca europea. Las entidades tradicionales compiten cada vez más con fintechs y neobancos en el terreno de los pagos, mientras que la distribución de seguros a través de canales bancarios —lo que se conoce como bancaseguros— sigue ganando cuota de mercado. Para ING, reorganizar su estructura interna es un paso previo necesario antes de lanzar nuevos productos o alianzas en estos ámbitos.

El petróleo del mar del Norte marca récords

Otro dato relevante de la jornada procede del mercado energético. Según recoge el Financial Times, el precio del crudo del mar del Norte ha alcanzado niveles históricos como consecuencia de las tensiones en el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo. El denominado Forties Blend, un indicador clave para el crudo con entrega inmediata, ha llegado a cotizar a 147 dólares por barril.

El estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, es el cuello de botella por el que transita aproximadamente un 20% del petróleo que se consume a nivel global. Cualquier interrupción o amenaza de cierre en esa zona tiene un efecto inmediato sobre los precios internacionales. Un barril a 147 dólares se acerca a los máximos históricos absolutos que se registraron en 2008 y supone una presión adicional sobre las economías europeas, todavía en proceso de ajuste tras los shocks energéticos de los últimos años.

Para España, que importa prácticamente todo el petróleo que consume, un repunte sostenido de los precios del crudo se traduce directamente en un encarecimiento de los combustibles, el transporte y, por extensión, de buena parte de la cesta de la compra. Si la situación en el estrecho de Ormuz no se resuelve con rapidez, los analistas prevén que las presiones inflacionistas podrían volver a complicar la política monetaria del Banco Central Europeo, que ya ha comenzado a relajar los tipos de interés tras dos años de endurecimiento.

Jornada política de alto nivel

En la agenda política del día, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, participa en la clausura del European Pulse Forum organizado por Politico. Al evento también acuden el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea Teresa Ribera y el presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa. El foro se centra en el debate sobre el futuro de la Unión Europea y sus prioridades estratégicas, un contexto donde temas como la defensa común y la autonomía energética están más presentes que nunca.

En definitiva, la jornada refleja un escenario europeo donde la defensa, la energía y la reestructuración del sector financiero se cruzan constantemente. Para la industria española, y especialmente para Navantia, la partida que se juega en los astilleros europeos puede marcar el rumbo de la compañía durante la próxima década. Conseguir uno o varios de esos contratos de 7.000 millones no solo significaría ingresos, sino también empleo cualificado y una posición de fuerza en la nueva arquitectura de defensa continental.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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