El tejido empresarial de la Región de Murcia tiene mimbres para competir en Europa, pero aún arrastra frenos estructurales que limitan su proyección. Así quedó de manifiesto en el Encuentro de EXPANSIÓN celebrado en la capital murciana, donde directivos de CaixaBank, Innoventures Capital y X-Elio pusieron sobre la mesa los desafíos que condicionan el futuro de la región: financiación, tamaño empresarial, innovación y transición energética.
Uno de los mensajes más repetidos fue la necesidad de que las empresas murcianas crezcan. Según Juan Jesús Lozano, director comercial de empresas de CaixaBank en Murcia y Alicante, ese crecimiento debe estar respaldado por alianzas de capital local que reduzcan la dependencia de inversores externos. La idea es clara: escalar sin perder la identidad y el modelo de gestión propio de la región. Sin ese músculo financiero autóctono, el riesgo es que el crecimiento acabe en manos de terceros con intereses distintos a los del territorio.
Pero crecer en tamaño no basta si la gestión no está a la altura. Javier Fernández Gallardo, director de inversiones de Innoventures Capital, señala que uno de los déficits más evidentes del ecosistema emprendedor murciano es la falta de talento directivo. Para que los inversores confíen en un proyecto, necesitan ver equipos capaces de ejecutar, no solo ideas brillantes. Profesionalizar la gestión de las startups y pymes de alto crecimiento es, en su opinión, una condición imprescindible para atraer capital y escalar.
El papel de la banca: de financiador a asesor
El sector financiero murciano ha evolucionado notablemente en las últimas décadas. La presión del tejido empresarial local ha generado, según Lozano, una de las redes bancarias más profesionalizadas de España. Sin embargo, la regulación financiera sigue siendo un obstáculo para financiar proyectos innovadores que superan los umbrales de riesgo convencionales. La banca tradicional, atada por criterios prudenciales, no puede acompañar a todos los proyectos que lo merecen.
La respuesta a este problema pasa por construir soluciones híbridas: alianzas entre banca, fondos de capital riesgo y vehículos de inversión especializados que puedan cubrir ese espacio donde la financiación bancaria convencional no llega. Al mismo tiempo, entidades como CaixaBank están apostando por transformar su rol, pasando de ser simples proveedores de crédito a convertirse en asesores integrales que acompañan a la empresa en todas sus fases de desarrollo. Un cambio de modelo que, eso sí, exige también una reconversión interna de los equipos bancarios.
Startups, unicornios y el sueño del Silicon Valley europeo
Fernández Gallardo lanzó una de las afirmaciones más ambiciosas del encuentro: la Región de Murcia podría convertirse en el Silicon Valley europeo en la próxima década. Más allá del titular, el argumento de fondo es relevante: la región acumula un ecosistema empresarial con sectores tractores fuertes (agroalimentación, logística, salud, energía) y una cultura de resiliencia y adaptación que es un activo diferencial en entornos de incertidumbre.
El problema, según Fernández, es que ese potencial pasa desapercibido por falta de narrativa y visibilidad. Murcia no cuenta bien lo que hace. Para cerrar esa brecha, apunta a la necesidad de conectar al empresariado tradicional con el mundo de la inversión en startups. No hace falta ser un gran empresario para invertir en etapas tempranas, recuerda, y el retorno no es solo económico: también es un legado para el territorio. Los sectores con más potencial de desarrollo, a su juicio, son energía, logística, salud y biotecnología.
Energía: del megavatio a las baterías
José Enrique Pardo, director de desarrollo de X-Elio en la región, aportó la perspectiva del sector energético. Su compañía ya gestiona una capacidad operativa equivalente a un tercio de la potencia instalada en la zona, lo que da una idea de la escala del sector en Murcia. Pero el futuro, advierte Pardo, no está solo en generar más energía renovable, sino en almacenarla.
El apagón que vivió España en 2025 evidenció la fragilidad de una red eléctrica que no estaba preparada para gestionar grandes volúmenes de energía variable. Las baterías de almacenamiento son la respuesta técnica a ese problema, pero su despliegue choca con una regulación que avanza más despacio que la tecnología. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, España tiene ambiciosos objetivos de almacenamiento en su hoja de ruta energética, pero la brecha entre lo planificado y lo ejecutado sigue siendo considerable.
Pardo subraya que la inversión en el sector se ha vuelto más exigente y selectiva. Los acuerdos PPA (contratos de compraventa de energía a largo plazo) se han convertido en una garantía casi imprescindible para atraer capital, lo que obliga a las empresas a optimizar al máximo sus operaciones y a integrar el almacenamiento en proyectos ya evaluados ambientalmente. Un entorno regulatorio más ágil y predecible sería, en su opinión, la mejor palanca para acelerar la transición energética en la región.
El mensaje de fondo del encuentro fue claro: Murcia tiene potencial, pero necesita actuar con urgencia en varios frentes a la vez. Crecer sin perder identidad, profesionalizar la gestión, conectar el tejido empresarial tradicional con la innovación y construir un marco regulatorio que acompañe la velocidad del mercado. El camino está trazado; el reto es ejecutarlo.