Murcia no es solo campo. Aunque su imagen exterior sigue ligada al sector agroalimentario, la Región es la cuarta comunidad autónoma de España en peso industrial: la actividad manufacturera representa el 17% de su economía, frente al 12% de la media nacional. Un dato que muchos desconocen y que convierte a esta comunidad en un territorio con ambiciones industriales muy concretas, articuladas en torno a dos ejes: innovación y sostenibilidad.
Esta realidad quedó de manifiesto en una jornada sobre el futuro industrial de la región, donde representantes de empresas locales expusieron sus proyectos y reflexionaron sobre los retos del sector. El consenso fue claro: apostar por la sostenibilidad no es solo una cuestión de imagen o cumplimiento normativo, sino una palanca directa de competitividad.
"Cuando eres capaz de reducir tus costes energéticos y ambientales, pasas a ser más competitivo y ganas en flexibilidad ante las incertidumbres que estamos viviendo", explicó Juan Antonio López Abadía, director técnico y responsable de optimización y medio ambiente de Estrella Levante, la cervecera murciana con más de un siglo de historia. La reflexión apunta a algo que cada vez más empresas están interiorizando: la transición verde no es un gasto, sino una inversión con retorno.
El agua, un activo estratégico
Si hay un recurso que define la innovación industrial murciana, ese es el agua. La región lleva décadas desarrollando tecnología para su gestión eficiente, algo que no es casual dado el contexto de escasez hídrica que sufre el sureste español. Empresas como Grupo Caudal, especializada en sistemas de riego, han convertido la optimización del agua en el núcleo de su modelo de negocio.
"No es una etiqueta, vivimos de optimizar este recurso", señaló Enrique Soler, responsable de proyectos de la compañía. El grupo trabaja actualmente en la construcción de un parque tecnológico del agua en unas 40 hectáreas donde confluirán soluciones para la distribución energética, la gestión de residuos y la reutilización hídrica. El siguiente paso contempla una planta de reciclado de plástico capaz de transformar los residuos del contenedor amarillo en materia prima para fabricar sus propios productos.
La apuesta va más allá del reciclaje convencional: se trata de cerrar ciclos productivos completos, algo que en el ámbito industrial se conoce como economía circular. Soler fue directo al hablar del potencial de la región: "En el ADN del murciano está la innovación, la tecnología y la sostenibilidad".
La dimensión de este liderazgo tecnológico en agua no pasa desapercibida ni siquiera en comparaciones internacionales. López Abadía llegó a afirmar que Murcia podría tener una capacidad de desarrollo tecnológico en reutilización del agua superior a la de Israel, un país reconocido mundialmente por sus innovaciones en este campo. La frontera tecnológica, según su diagnóstico, está ahora precisamente en la reutilización: no basta con consumir menos, hay que ser capaz de reutilizar más.
Biotecnología de precisión en el Parque Científico
Murcia también tiene un ecosistema biotecnológico en construcción que empieza a ganar relevancia. El Parque Científico de Murcia acoge empresas que trabajan en diagnóstico médico avanzado, un ámbito donde la inversión en I+D es constante y los resultados se miden en descubrimientos que, en algunos casos, no tienen precedentes.
Joaquín Gómez Moya, cofundador y presidente no ejecutivo de Viva In Vitro Diagnostics, empresa centrada en el diagnóstico de sepsis y enfermedades inflamatorias complejas, subrayó el nivel de los trabajos que se realizan allí: "Estamos afrontando la resolución de problemas inéditos y realizamos cada semestre ensayos que nunca se han intentado antes en la historia". La empresa opera dentro de un clúster de biotecnología de precisión aplicada al diagnóstico avanzado, lo que genera sinergias difíciles de replicar en otros entornos.
Gómez Moya fue honesto también sobre las limitaciones del ecosistema. Existen debilidades, pero las sitúa en un contexto europeo más amplio, no exclusivo de Murcia. Lo que sí destacó es que la región acumula una combinación de fortalezas difícil de encontrar en otros territorios: liderazgo en exportaciones agroalimentarias, en trasplantes de órganos y en crecimiento de la inversión en biotecnología y medicina.
Instituciones y tejido empresarial, en la misma dirección
Más allá de las iniciativas privadas, el entorno institucional juega un papel relevante. El Instituto de Fomento de la Región de Murcia (INFO) gestiona líneas de ayuda y decretos de dinamización que, según los empresarios presentes, ofrecen un marco suficiente para sostener el optimismo. El plan industrial de la comunidad apunta en la misma dirección que las estrategias corporativas: apostar por sectores con alto valor añadido y bajo impacto ambiental.
El reto, como en casi todas las regiones industriales europeas, sigue siendo la financiación de la transición y la atracción de talento cualificado. Pero el punto de partida es sólido. Una región que ya supera en peso industrial a la media española, con empresas activas en agua, biotecnología y eficiencia energética, tiene argumentos reales para competir en los mercados globales. La clave está en consolidar ese ecosistema y evitar que la imagen agrícola tape una realidad industrial mucho más sofisticada de lo que muchos imaginan.