La Región de Murcia está creciendo a un ritmo del 3%, por encima de la media nacional, y sus exportaciones han aumentado un 5,5% en los dos primeros meses de 2025, en contraste con la caída del 1,8% que acumula el conjunto de España en el mismo periodo. Estos datos, expuestos en el encuentro 'Región de Murcia: Crecimiento, Inversión, Innovación' organizado por Expansión, dibujan una economía regional que resiste con solvencia un entorno global marcado por tensiones arancelarias y volatilidad energética.
El peso de la industria en el PIB regional supera en cuatro puntos la media española y en tres la europea, situándose en torno al 20% del valor añadido bruto. Para la consejera de Empresa, Empleo y Economía Social, Marisa López Aragón, esta cifra no es un dato menor: la industria es sinónimo de productividad y empleo estable. A diferencia de otras regiones que dependen en mayor medida del turismo estacional, Murcia ha construido una base productiva más sólida y diversificada, lo que le permite generar empleo de forma sostenida más allá de los picos veraniegos.
El otro gran motor es el sector exterior. Las exportaciones representan el 40% del PIB regional, una proporción que revela la capacidad de las empresas murcianas para competir fuera de sus fronteras. Y lo están haciendo bien: mientras la política arancelaria de la administración Trump ha generado turbulencias en los mercados globales y ha frenado las ventas exteriores españolas, Murcia ha logrado mantener e incluso mejorar sus cifras. La diversificación de mercados y productos —con el sector agroalimentario y las bebidas como principales anclas— ha actuado como amortiguador frente a los choques externos.
El Puerto de Cartagena, pieza clave de la internacionalización
En esta arquitectura exportadora, el Puerto de Cartagena ocupa un lugar estratégico. Según su presidente, Pedro Pablo Hernández, la instalación portuaria explica más del 4% del PIB regional, canaliza el 80% de las importaciones y el 60% de las exportaciones de la región, y se posiciona como líder en comercio exterior dentro del sistema portuario español. Para mantener y ampliar esa ventaja competitiva, la Autoridad Portuaria tiene previsto invertir 300 millones de euros hasta 2029, con proyectos como El Gorguel orientados a reforzar el tráfico de contenedores y la capacidad logística.
Hernández también apunta hacia el futuro energético del puerto: la infraestructura ya está preparada para abastecer a buques de gas natural licuado (GNL) y nuevos combustibles, lo que la sitúa en una posición de ventaja en la transición hacia una logística más sostenible. El puerto, además, ha demostrado su capacidad de adaptación tras superar choques como el cierre del Canal de Suez o las disrupciones derivadas de la guerra en Ucrania.
El absentismo, una señal de alarma que preocupa a las empresas
Sin embargo, no todo es optimismo. El tejido empresarial murciano —130.000 empresas con un índice de confianza de 30,6 puntos, según la Cámara de Comercio de Murcia— convive con un problema que crece en silencio: el absentismo laboral, que se sitúa en el 8,2%. Un dato que su presidenta, Myriam Fuertes, califica de "muy alto" y que tiene consecuencias directas sobre la competitividad: el 46% de las empresas regionales ve afectado su coste de producción por esta causa, y el 66% reconoce que las bajas laborales no paran de crecer.
El impacto es doble: por un lado, encarece el proceso productivo; por otro, ese sobrecoste acaba trasladándose al precio final del producto, erosionando el margen competitivo. Fuertes reclamó medidas estructurales para frenar esta tendencia, insistiendo en que el sistema debe incentivar el empleo y no el desempleo. La cuestión del absentismo no es exclusiva de Murcia, pero en una región que basa parte de su fortaleza en la industria y la exportación, su impacto es especialmente sensible.
Otro freno identificado es el déficit histórico de infraestructuras de conexión. Fuertes advirtió de que la falta de conectividad puede lastrar la atracción de nómadas digitales y el relevo generacional en el tejido empresarial: si la región no mejora su accesibilidad, una debilidad estructural puede convertirse en una brecha difícil de cerrar.
Reformas que dependen de Madrid
Parte de las soluciones, reconocen los actores regionales, escapan al control de la administración autonómica. López Aragón fue directa al señalar que ciertas reformas estructurales —en materia fiscal, hídrica o regulatoria— deben venir del Gobierno central. La consejera aludió a la "voracidad fiscal" como un lastre y subrayó la necesidad de una política del agua coherente con la realidad de una región que, según sus palabras, reutiliza hasta la última gota. Desde el sector privado, el Grupo Orenes —presente ya en más de ocho países— representa bien la capacidad de reinvención del empresario murciano: internacionalización, apuesta tecnológica y una cultura de la adaptación que, según su director financiero Ángel Yepes, fue decisiva para sobrevivir al golpe de la pandemia.
El diagnóstico que emerge del encuentro es el de una región con bases sólidas, motores bien identificados y una resiliencia probada, pero que necesita que ciertas palancas —las reformas nacionales, las infraestructuras de conectividad y el control del absentismo— se activen si quiere consolidar su ritmo de crecimiento por encima de la media española durante los próximos años.