La cadena de restaurantes La Mafia se sienta a la mesa anuncia este miércoles su transformación hacia un nuevo nombre: La Famiglia se sienta a la mesa. La decisión, tomada tras años de presión judicial por parte de Italia, pone fin a una controversia que ha marcado la trayectoria del grupo zaragozano durante la última década. El cambio afecta principalmente a sus 83 locales insignia y arrancará en mayo, con el objetivo de completar la transición antes del verano.
El detonante inmediato es la resolución de la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) fechada el 26 de febrero, que estimó la solicitud de nulidad de marca presentada por el Gobierno italiano. El organismo concluyó que el distintivo reproduce de manera directa el nombre de una organización criminal real y que su uso comercial resultaría ofensivo para las víctimas y sus familias, vulnerando el orden público y las buenas costumbres. No es la primera vez que Italia consigue una victoria en este terreno: ya en 2018, el Tribunal General de la Unión Europea ordenó la nulidad de la marca a escala comunitaria.
Ante la OEPM, el grupo había defendido su nombre amparándose en la libertad de expresión y argumentando que el término tiene un uso extendido en el ámbito literario y audiovisual. El organismo no aceptó estos razonamientos y subrayó que los valores morales de la Unión Europea impiden el registro y la explotación comercial de signos de esta naturaleza. En paralelo, Italia mantiene abierto un procedimiento ante los juzgados de lo mercantil de Barcelona para conseguir además una orden de cese de uso, aunque ese proceso todavía está en fase preliminar.
Un proceso interno de más de un año
El CEO del grupo, Javier Floristán, explicó en rueda de prensa que la empresa llevaba más de doce meses trabajando en este escenario junto a consultoras especializadas y despachos de abogados. Durante ese proceso se evaluaron más de 800 opciones de nombre, y la elección final fue el resultado de una votación interna. Floristán reconoció con visible emoción que el nombre anterior tenía un significado especial para los fundadores, puesto que provenía de un libro homónimo que un amigo les regaló al poco de abrir su primera cafetería en Zaragoza, hace 26 años.
Sin embargo, el directivo fue claro sobre las prioridades: la empresa quiere desvincularse de una polémica que, en sus propias palabras, no les representa como proyecto. El nuevo nombre, La Famiglia, mantiene la esencia italiana y familiar que ha caracterizado la propuesta gastronómica de la cadena, y la dirección subraya que el modelo de negocio, la imagen y la oferta de producto no sufrirán alteraciones relevantes.
Un grupo con planes de expansión ambiciosos
Más allá del cambio de nombre, el grupo afronta esta transición desde una posición de crecimiento. Cerró el ejercicio 2025 con 114 restaurantes en España, distribuidos entre tres marcas: los 83 locales de La Mafia se sienta a la mesa —que pasarán a ser La Famiglia—, 21 bajo el sello Ditaly y diez pertenecientes a La Boutique Trattoria Viajera. La mayoría de estos establecimientos operan bajo el modelo de franquicia.
El plan estratégico de la compañía, que mantendrá el nombre corporativo LMssLM, apunta a alcanzar los 200 restaurantes y los 200 millones de euros de facturación en 2029. Para este año 2026, el grupo tiene previsto abrir 30 nuevos locales. El primero bajo la nueva denominación abrirá en los próximos días en la zona de Velázquez, en Madrid.
La historia de La Mafia se sienta a la mesa arranca a finales de los noventa en Zaragoza, y su crecimiento ha sido sostenido a lo largo de más de dos décadas. La cadena se especializó en cocina italiana con un enfoque en la experiencia familiar y celebraciones, un posicionamiento que ahora intentará mantener bajo su nueva identidad. El reto, más allá de la operativa del cambio de rótulos y materiales, es que los clientes habituales y potenciales asimilen la nueva marca sin que eso suponga una pérdida de reconocimiento en un sector tan competitivo como la restauración organizada en España.
El cambio de nombre cierra un capítulo incómodo para la empresa, aunque la vía judicial abierta en Barcelona recuerda que el asunto no está completamente resuelto desde el punto de vista legal. Lo que sí parece claro es que el grupo ha decidido no esperar al desenlace de ese procedimiento y tomar la iniciativa antes de que la situación se complique todavía más.