El Ibex 35 continúa su marcha en ascenso, alcanzando nuevos máximos históricos por encima de los 20.000 puntos, ante una jornada en la que predominan la cautela y la expectativa en los mercados. El índice español se ha beneficiado especialmente del impulso de sectores clave, como la banca y el textil, que han dado fuerza a la continuidad de esta racha.
Este avance en la bolsa española se produce en un contexto global marcado por la incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo, especialmente en torno al control del Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el suministro de petróleo. La estabilidad en el precio del crudo, que ronda los 80 dólares el barril de Brent, depende en buena medida de este escenario. La evolución de este recurso influye directamente en la inflación y en las decisiones futuras de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre tipos de interés.
La Bolsa española ha logrado consolidar la barrera de los 20.000 puntos, cerrando en sesiones recientes por encima de este umbral, con un cierre en torno a los 20.057 y máximos intradía que han superado los 20.200 puntos. El Santander y el BBVA, los dos principales bancos del país, destacan en las subidas del índice, impulsando un avance generalizado que contrasta con otras áreas más vulnerables, como empresas con exposición a la inteligencia artificial, que registran cierta debilidad.
Inditex, uno de los pesos pesados del índice debido a su elevada capitalización, ha escalado posiciones hasta aproximarse a los 60 euros por acción, beneficiándose de un mejor comportamiento en el ámbito del consumo y la contención relativa en los costes vinculados a la energía y la inflación.
En el resto de Europa, el panorama es más moderado. El Dax alemán se encuentra en una zona de riesgo en torno a los 26.000 puntos, mientras que el índice paneuropeo Stoxx 600 muestra un leve sesgo alcista, con repuntes liderados por compañías como WPP y Deutsche Telekom. Sin embargo, otros valores alemanes como Siemens y Scout24 sufren caídas tras la publicación de resultados, situación que se replica en empresas del sector servicios y transporte aéreo.
La espera en los mercados está puesta en el informe oficial de empleo en Estados Unidos, que se publicará mañana. Este indicador es fundamental para evaluar la salud del mercado laboral norteamericano y la presión que podría ejercer sobre la política monetaria de la Fed. Un dato fuerte podría anticipar nuevos incrementos en los tipos de interés.
La renta fija refleja este momento de espera, con la rentabilidad del bono a diez años estadounidense estable alrededor del 4,6%, mientras que en Europa el bund alemán cotiza cercano al 3,1% y el bono español se mantiene en torno al 3,55%. En otros activos de refugio, como el oro y bitcoin, la volatilidad se ha reducido durante esta fase de calma en los mercados.
El panorama bursátil global también se ha visto tensionado por recientes correcciones en el sector tecnológico, afectado por la caída en la cotización de grandes cotizadas como Alphabet (Google) y la empresa aeroespacial SpaceX, impactando en los mercados asiáticos como el Nikkei y el Kospi coreano.
Estos movimientos reflejan la sensibilidad del sector tecnológico a los costes de financiación vinculados a la política monetaria y a la evolución del conflicto en Oriente Próximo, que afecta a los precios del petróleo y, por ende, a las presiones inflacionistas mundiales. La evolución de estas variables será clave para definir las tendencias en los próximos meses en las bolsas globales.
En resumen, el Ibex 35 sigue firme en su tendencia alcista impulsado por bancos e Inditex, mientras los inversores aguardan señales claras del mercado laboral estadounidense y la sustancial influencia que el petróleo mantendrá en los próximos ajustes de política monetaria y cartera.