IAG, la matriz de British Airways e Iberia, ha cerrado el primer semestre de 2024 con un beneficio neto de 1.033 millones de euros, lo que supone una caída del 21% respecto al mismo periodo del año anterior. Este descenso se atribuye principalmente al encarecimiento del precio del queroseno, derivado de la crisis en Irán, y a una provisión excepcional de 114 millones por el expediente de regulación de empleo (ERE) acordado en Iberia.
A pesar de este golpe, el grupo mantiene su compromiso con los accionistas mediante reparto de dividendos y un programa de recompra de acciones que ya ha ejecutado 800 millones de los 1.500 millones previstos. La dirección, encabezada por Luis Gallego, confía en cumplir su meta de rentabilidad para 2024, situada entre el 12% y el 15% según el plan estratégico.
Los ingresos alcanzaron los 16.064 millones de euros, un incremento del 1%, mientras que el beneficio operativo antes de partidas extraordinarias descendió un 6,4%, hasta 1.757 millones de euros. Este retroceso también se refleja en la rentabilidad operativa, que cae del 11,8% al 10,9%, aunque aún por encima de la mayoría de sus competidores en el sector.
El alza del queroseno ha impactado especialmente en los costes del grupo. IAG ha logrado mitigar parte de este efecto gracias a un riguroso control de gastos y coberturas que cubren el 74% y 65% del combustible para los dos últimos trimestres del año. La factura total estimada por combustible se sitúa ahora en 8.600 millones de euros, inferior a los 9.000 millones previstos en marzo, a pesar de la volatilidad derivada del conflicto en el estrecho de Ormuz.
El impacto del ERE en Iberia
El ERE pactado en marzo por Iberia contempla la salida de casi 1.000 empleados para renovar el perfil de la plantilla, no un recorte neto de puestos de trabajo. Para cubrir esta reestructuración, IAG ha provisionado 114 millones de euros, una cifra que afecta directamente a los beneficios del período.
Mientras tanto, la oferta del grupo se mantiene casi estable, con una reducción del 0,1% respecto al año anterior. Pese a ello, el tráfico creció un 0,2% hasta alcanzar 57,9 millones de pasajeros, que supuso un aumento en la ocupación de los vuelos, situándose en el 85%. Los mercados que más han incrementado capacidad son Asia-Pacífico, Latinoamérica y el mercado doméstico en España y Reino Unido, aunque este último sigue siendo el núcleo más fuerte por los viajes en clase business.
Estrategia y perspectivas para 2024
Frente a un entorno todavía incierto, IAG prevé no aumentar su capacidad durante 2024, renunciando a un crecimiento del 3% planteado antes del estallido del conflicto en Irán. Las inversiones programadas ascienden a 3.400 millones de euros, con la recepción de 16 aeronaves, incluyendo la incorporación del primer Boeing 737 para Vueling. Esta compra marca el inicio de la renovación completa de la flota de Vueling, que cambiará la marca Airbus por Boeing en los próximos años.
La presión sobre las rutas europeas de corto radio, donde la competencia limita el traslado de costes a tarifas, ha llevado a reducir la oferta. Iberia ha ajustado algunas rutas por mantenimiento y Vueling también ha recortado ciertas frecuencias, mientras el grupo evalúa su capacidad para el invierno con el objetivo de garantizar la rentabilidad.
Pese a estos ajustes, IAG mantiene una visión optimista sobre la demanda de viajes, que considera sólida y resistente a la volatilidad prolongada del sector aéreo. Las reservas para la segunda parte del año rondan el 57%, en línea con los ingresos del mismo periodo del año pasado, lo que aporta confianza para cumplir con las previsiones de resultados.
La combinación de una cartera diversificada con marcas de primer nivel, un flujo estable de caja y un balance sólido posicionan a IAG para enfrentar las turbulencias del mercado, según ha destacado su CEO Luis Gallego. No obstante, el escenario geopolítico y el coste del combustible seguirán siendo factores críticos para su desempeño a corto plazo.
En resumen, IAG ha visto menguar su beneficio debido a costes externos e internos, pero mantiene planes estratégicos firmes y mira al futuro con cautela, en un mercado aéreo especialmente desafiante.