La CNMV ha publicado un estudio en el que dos de sus técnicos pusieron a prueba cuatro modelos de inteligencia artificial invirtiendo en acciones del Ibex 35 durante diez meses. El resultado sorprende: las IAs no solo lograron superar la rentabilidad del índice, sino que en algunos casos la duplicaron con creces. El ganador fue Perplexity, que habría alcanzado una rentabilidad superior al 80% en el periodo analizado.
El trabajo, firmado por Ricardo Crisóstomo y Diana Mykhalyuk, de la Dirección General de Estrategia y Asuntos Internacionales de la CNMV, evaluó ChatGPT (OpenAI), Gemini (Alphabet), DeepSeek y Perplexity en un entorno real de mercado entre abril de 2025 y enero de 2026, un periodo en el que el Ibex 35 se revalorizó un 36%, un rendimiento ya de por sí notable.
Los investigadores testaron tres formas distintas de interactuar con los modelos. La primera, una consulta básica similar a la de cualquier inversor particular. La segunda, un enfoque estructurado en el que la IA evaluaba cada acción mediante criterios definidos como valoración, crecimiento, salud financiera o sentimiento de mercado. La tercera, la más sofisticada, incorporaba supervisión humana continua para revisar y corregir el razonamiento del modelo en cada paso del análisis.
Los resultados: rentabilidades que duplican al índice
Las cuatro herramientas obtuvieron sus mejores cifras con la tercera estrategia, la que más implicación humana exigía. Bajo esas condiciones, Perplexity añadió 3,5 puntos porcentuales extra de rentabilidad mensual frente al Ibex, mientras que ChatGPT y Gemini sumaron 3 puntos y DeepSeek, 2,7. Acumulados durante los diez meses, esos márgenes se traducen en entre 40 y 45 puntos porcentuales adicionales sobre la bolsa española.
Dicho de otro modo: mientras el Ibex subía un 36%, una cartera gestionada con IA y supervisión humana habría podido rendir por encima del 80%. Una diferencia que en el mundo de la gestión de activos se considera extraordinaria y que ningún fondo activo logra de forma consistente.
Sin supervisión, la IA puede generar pérdidas
Sin embargo, el propio regulador advierte con claridad que estos resultados no son extrapolables a un uso autónomo de la tecnología. La CNMV señala que la inteligencia artificial sin control humano incurre en fallos, errores y alucinaciones, y que ese tipo de uso puede llevar a pérdidas a los inversores. El potencial de estos modelos solo se materializa cuando se integran en procesos estructurados, con datos verificables y revisión constante.
Para los autores, el reto no es tecnológico sino de gobernanza: quién supervisa, cómo se validan las decisiones y qué marcos regulatorios deben aplicarse. Una cuestión que afecta tanto a gestoras de fondos como a supervisores y desarrolladores de sistemas financieros basados en IA.
Este debate llega en un momento en que cada vez más firmas de inversión incorporan herramientas de inteligencia artificial a su proceso de selección de activos. La mayoría de los expertos del sector coinciden en que la tecnología seguirá presionando a la baja las comisiones de gestión, una tendencia que ya lleva años consolidándose con la expansión de los fondos indexados de bajo coste.