Pablo Hernández de Cos se consolida como el favorito técnico para presidir el Banco Central Europeo. Una encuesta realizada por el Foro Oficial de Instituciones Monetarias y Financieras (OMFIF), un influyente think tank con sede en Londres, sitúa al exgobernador del Banco de España como el candidato más cualificado entre los cinco principales aspirantes a suceder a Christine Lagarde cuando expire su mandato en octubre de 2027.
El sondeo, elaborado a partir de las opiniones de 20 expertos en política monetaria —entre asesores académicos y miembros del consejo asesor de la consultora—, evaluó a los candidatos en nueve dimensiones: experiencia en banca central, reputación de liderazgo, capacidad para generar consenso, habilidades de gestión de crisis, credenciales europeas y capacidad para sumar apoyos entre los estados miembros, entre otras. Hernández de Cos obtuvo una puntuación media de 1,77 sobre una escala en la que el 1 es la máxima calificación, lo que le coloca por delante del presidente del Bundesbank, Joachim Nagel (1,9), el exgobernador holandés Klaas Knot (1,92) y el saliente gobernador del Banco de Francia, François Villeroy de Galhau (1,94). La consejera del BCE Isabel Schnabel quedó en quinta posición con un 2,57.
El perfil de Hernández de Cos combina una larga trayectoria institucional con un posicionamiento ideológico que los expertos describen como centrista con una ligera inclinación hacia la política monetaria expansiva. Dirigió el Banco de España durante ocho años y en 2025 asumió la dirección general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), con sede en Basilea, una de las instituciones financieras multilaterales más relevantes del mundo. Los encuestados lo destacaron especialmente por su formación en economía monetaria, su historial en la búsqueda de consensos y sus credenciales proeuropeas, factores que también lo situaron en cabeza en una encuesta similar realizada por el Financial Times a economistas académicos y del sector privado a principios de este año.
Sin embargo, el proceso de selección del presidente del BCE no es una meritocracia al uso. John Orchard, vicepresidente de OMFIF, lo califica abiertamente como un mecanismo "opaco", dominado por negociaciones políticas entre capitales europeas que a menudo se prolongan hasta el último momento. El resultado, señala, es difícil de anticipar. La historia respalda ese escepticismo: en 2019, la designación de la entonces directora del FMI, Christine Lagarde, sorprendió a buena parte de los analistas que daban por hecho otro nombre.
En este ciclo, el tablero geopolítico añade capas de complejidad. España y Alemania son los dos países más grandes de la eurozona que nunca han ocupado la presidencia del BCE en sus 27 años de historia. Sin embargo, el hecho de que Ursula von der Leyen, alemana, presida actualmente la Comisión Europea se considera un obstáculo político relevante para la candidatura de Nagel, ya que concentraría demasiado poder institucional en manos alemanas.
Otro factor que complica la planificación es la posible salida anticipada de Lagarde. Según informó el Financial Times en febrero, la presidenta del BCE habría valorado dimitir antes del vencimiento de su mandato para facilitar que Emmanuel Macron —aún en el cargo en ese momento— y el canciller alemán Friedrich Merz colocaran a uno de los suyos en un puesto clave de cara a las elecciones presidenciales francesas de 2027. No obstante, la propia Lagarde frenó esa especulación en declaraciones recientes a Bloomberg TV, afirmando que "cuando hay grandes nubes en el horizonte, el capitán no abandona el barco".
Esas nubes tienen nombre: los riesgos inflacionistas derivados de las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo y la volatilidad en los mercados de deuda soberana. Precisamente en ese contexto, Orchard advierte que la gestión de crisis y la experiencia en mercados financieros ganarán peso en la decisión final. En esas dimensiones, Nagel lidera entre los cinco candidatos evaluados, lo que mantiene abiertas sus opciones pese al obstáculo político que supone la presidencia alemana de la Comisión.
Lo que el sondeo de OMFIF deja claro es que la carrera está lejos de estar decidida. "Es una competición muy reñida con varios aspirantes altamente cualificados", resume Orchard. La decisión final dependerá tanto de los méritos técnicos como de las negociaciones entre gobiernos, los equilibrios de poder dentro de la Unión Europea y el contexto económico en el que se produzca el relevo. Para España, que nunca ha tenido un presidente del BCE, la candidatura de Hernández de Cos representa una oportunidad histórica. Si se materializa o no, eso ya depende de otra partida que se juega en Bruselas, Berlín y París, no en Basilea.