El mercado europeo de residencias por inversión, conocido como golden visa, vive un cambio profundo. España y Portugal, que por años fueron destinos preferidos, pierden protagonismo por obstáculos administrativos y reformas legales que restringen sus programas.
La decisión del Gobierno español de eliminar el programa vinculado a la compra de inmuebles ha limitado una vía tradicional para acceder a la residencia en Europa. Portugal, pionero en este ámbito, enfrenta una crisis administrativa y legal que retrasa los procesos hasta dos o tres años, un tiempo inaceptable para inversores de alto patrimonio según Marc Cantavella, experto de The Global Wealth.
Además, Portugal endureció los requisitos para obtener la nacionalidad, aumentando el período de residencia de cinco a diez años efectivos, lo que reduce el atractivo frente a otros países con condiciones más flexibles, como Malta. La saturación y procesos judiciales entorpecen aún más su modelo.
Grecia, nuevo destino clave
En este escenario, Grecia destaca como una alternativa sólida para quienes buscan inversión inmobiliaria como pasaporte a Europa. El país mantiene un tiempo de gestión razonable para sus golden visas, alrededor de un año, y regula las zonas en las que se puede invertir para evitar la saturación, limitando las opciones en Atenas y en islas muy demandas.
La demanda en Grecia cambia su perfil tradicional. Mientras que antes predominaban inversionistas estadounidenses o británicos atraídos por España, ahora la mayor parte proviene de ciudadanos chinos, libaneses y turcos. Este giro refleja los cambios geopolíticos y administrativos en Europa oriental y mediterránea.
Italia y su estrategia fiscal
Italia emerge en un lugar destacado, especialmente entre individuos con un patrimonio neto elevado. A diferencia del modelo inmobiliario clásico, el programa italiano combina la inversión en startups, con aportes mínimos de 250.000 euros en algunos casos, y un régimen fiscal atractivo conocido como flat tax.
Este impuesto fijo sobre los ingresos globales para nuevos residentes ofrece una ventaja fiscal significativa frente a otros destinos europeos, captando el interés de un sector inversor que busca no solo residencia sino un sistema fiscal estable y favorable.
Impacto geopolítico y futuro del mercado
La guerra en Ucrania ha impactado notablemente este mercado. Muchos países europeos cerraron el acceso de ciudadanos rusos a sus programas de residencia por inversión, una comunidad con presencia importante en España y Grecia. Esta exclusión, junto con dificultades para obtener pasaportes definitivos en algunos países como Bulgaria, ha frenado la dinámica global.
Ante este panorama, Cantavella resume que, salvo en Italia, donde se están desarrollando programas atractivos para altos patrimonios, las golden visas europeas atraviesan una etapa crítica.
En resumen, mientras España y Portugal han quedado fuera de juego por reformas y procesos judiciales, y países como Hungría o Letonia ofrecen programas secundarios, la ruta principal para inversores internacionales se traslada hacia Atenas y Roma. La combinación de rapidez en la tramitación y seguridad jurídica se vuelve decisiva para el futuro de este mercado en Europa.
Este cambio refleja una reorientación del interés inversor y la necesidad de los países de adaptar sus políticas a las demandas de transparencia, eficiencia y competitividad fiscal que el capital global exige.
Para seguir el desarrollo de estos programas y sus impactos económicos, se puede consultar la información actualizada en portales oficiales como el Ministerio de Asuntos Exteriores de Grecia y la Agencia de Desarrollo Económico Italiano, que ofrecen detalles para potenciales inversores.