La volatilidad ha vuelto a los mercados y la banca española ha encontrado en ella una oportunidad de negocio. CaixaBank, BBVA, Bankinter y Santander han relanzado los hedge funds —fondos de inversión libre— como producto estrella para sus clientes, recuperando un vehículo que prácticamente desapareció del mercado español tras el colapso financiero de 2008. Lo llamativo no es solo el regreso de estos fondos, sino que ahora también se ofrecen a pequeños inversores desde 10.000 euros, algo impensable hace pocos años.
Los hedge funds son fondos con escasas restricciones de inversión y diseñados para generar rentabilidad positiva independientemente de si el mercado sube o baja. Utilizan estrategias más sofisticadas que un fondo tradicional: apuestas en corto, apalancamiento, derivados, arbitraje... La CNMV advierte en su web de que son productos generalmente poco líquidos, con períodos mínimos de permanencia y un riesgo «muy alto». Además, la normativa no fija techo a las comisiones que pueden cobrar, lo que los distingue radicalmente de los fondos convencionales regulados.
Durante más de una década, estos productos fueron un nicho reservado a grandes patrimonios e inversores institucionales. La crisis de 2008 los desprestigió y los reguladores endurecieron las condiciones de acceso. Pero el Gobierno modificó recientemente la normativa y rebajó el umbral mínimo de entrada de 100.000 a 10.000 euros, lo que ha abierto la puerta a que los bancos los comercialicen de forma masiva. Según datos de Inverco, la asociación de instituciones de inversión colectiva, en 2008 existían apenas 8 fondos de inversión libre en España; hoy ya hay 248 vehículos registrados.
Cada banco con su propia apuesta
Las estrategias elegidas por cada entidad son bastante distintas entre sí, lo que muestra que no hay un modelo único de hedge fund en este resurgir. CaixaBank ha registrado el CaixaBank Multimanager Alternative, un fondo multiestrategia desarrollado en alianza con Morgan Stanley. La gestora del grupo, CaixaBank Asset Management, tomará las decisiones de inversión con el asesoramiento del banco estadounidense. Incluye entre seis y veinte fondos subyacentes con estrategias como global macro, event driven o equity hedge, y tiene un mínimo de entrada de 50.000 euros.
Bankinter, por su parte, acaba de estrenar el Bankinter Investment Inversión Alternativa II, accesible desde 10.000 euros. A diferencia del producto de CaixaBank, que trabaja con estrategias líquidas, Bankinter apuesta por inversiones directas en activos reales de sectores como la energía, el inmobiliario o las infraestructuras, ámbitos en los que el propio banco también invierte.
BBVA lanzó en febrero un hedge fund dirigido exclusivamente a clientes de su banca privada, con una inversión mínima de 25.000 euros. La apuesta del banco vasco se articula a través de una cartera diversificada de fondos gestionados por Partners Group, especialista en estructuras evergreen o de capital permanente. Sus subyacentes son fondos semilíquidos con ventanas de liquidez periódicas.
Santander fue el pionero en este movimiento. Lanzó el Santander Patrimonio Diversificado hace unos años, pero en 2025 decidió democratizarlo: creó una nueva clase del fondo para permitir la entrada desde 10.000 euros y extendió su distribución al segmento minorista, algo que antes no hacía.
Por qué ahora y qué riesgos conlleva
El momento elegido no es casual. Después de años de mercado alcista continuado en Bolsa, la incertidumbre ha regresado con fuerza. La dispersión de valoraciones entre sectores y geografías, la inestabilidad geopolítica y los vaivenes en los tipos de interés crean un entorno en el que las estrategias alternativas pueden brillar donde los fondos tradicionales indexados flojean. Los hedge funds, precisamente por su flexibilidad para operar en largo y en corto, están diseñados para este tipo de contexto.
Pero conviene no perder de vista los riesgos. La reducción del umbral mínimo de entrada acerca estos productos a perfiles de inversor que quizás no estén familiarizados con su complejidad ni con sus costes reales. Las comisiones de gestión y de rentabilidad (performance fees) pueden ser sustancialmente más altas que en fondos convencionales, y la liquidez no está garantizada. La CNMV ya ha advertido en el pasado sobre la necesidad de que los inversores minoristas reciban información clara y detallada antes de contratar este tipo de productos.
El fenómeno, además, no se limita a los grandes bancos. Entidades más pequeñas como Singular Bank han seguido el mismo camino: la firma registró recientemente en la CNMV un hedge fund de bonos flotantes orientado a aprovechar el entorno de tipos de interés. La tendencia es, por tanto, transversal al sector y apunta a que los fondos de inversión libre van a ganar peso en las carteras de los ahorradores españoles en los próximos meses. La pregunta es si los inversores entenderán bien en qué se están metiendo.