Pablo Martínez, director ejecutivo y responsable de Relaciones con Clientes en Robeco, ofrece una visión detallada sobre la inversión combinando gestión activa, índices y tendencias estructurales.
La inversión indexada, basada en índices ponderados por capitalización, es reconocida por su simplicidad y amplia exposición, aunque puede generar sesgos por concentración en pocas empresas grandes. En contraste, la gestión activa trabaja con análisis selectivo para valorar empresas según su calidad y precio. No se trata de elegir una u otra de forma excluyente, sino de usar ambas para diversificar, gestionar riesgos y adecuar la política de inversión a diferentes perfiles.
Respecto a los mercados emergentes, Martínez señala que han evolucionado estructuralmente gracias a marcos monetarios y fiscales más sólidos y mercados financieros más desarrollados. La volatilidad sigue presente pero varía por país y sector. En lugar de optar por no invertir o por seguir el índice completo, recomienda enfoques que valoren calidad, gobierno corporativo y fundamentos económicos para aprovechar su crecimiento a largo plazo.
En cuanto a estilos de inversión, volver a la disciplina “value” en carteras de crecimiento no debe entenderse como una táctica pasajera, sino como un ejercicio para evaluar si el precio refleja la calidad y las perspectivas reales del negocio. Martínez propone preguntas clave sobre valoración, fundamentales y señales de mejora para mantener un equilibrio gradual ajustado al horizonte y tolerancia al riesgo.
Sobre los ETFs activos, destaca que mantienen la estructura eficiente y transparente de los fondos indexados, pero incorporan selección sistemática y control de riesgos y sesgos estructurales. Estos ETFs complementan la cartera para reducir concentración, diversificar fuentes de rentabilidad y acceder a segmentos donde la selección aporta valor, no para sustituir la indexación.
En la inversión temática, advierte que el foco debe ponerse en tendencias con fundamentos sólidos, como la transición energética y la innovación en materiales, que implican cambios profundos en industria y energía. La inversión disciplinada analiza qué empresas se exponen realmente a estos cambios y evita pagar precios excesivos solo por narrativas atractivas.
En la renta fija y el crédito, resalta que, aunque años atrás ofrecieron rentabilidades bajas, el contexto actual ha cambiado. El crédito puede servir para generación de ingresos y diversificación, siempre analizando riesgos específicos como apalancamiento y calidad crediticia, y sin olvidar que esta clase de activo conlleva riesgos ligados a factores macroeconómicos y geopolíticos.
Por último, sobre estrategias cuantitativas, Martínez recuerda que los períodos de bajo rendimiento son normales. Lo importante para el inversor es evaluar si las señales del modelo siguen siendo razonables y mantener la disciplina, evitando decisiones impulsivas ante resultados temporales.
Esta perspectiva integral de Pablo Martínez muestra cómo combinar métodos y enfoques rigurosos puede ayudar a optimizar carteras diversificadas y adaptadas a la complejidad del mercado actual. Para más detalles, puede consultarse información directa de Robeco o análisis de mercados emergentes en el FMI.
Estos planteamientos ayudan a orientar a los inversores hacia opciones más informadas y adaptadas a sus objetivos a largo plazo, subrayando la importancia de la gestión activa, la selección cuidadosa y la comprensión profunda de las tendencias económicas actuales.