Las elecciones presidenciales en Colombia han concluido con una victoria ajustada del candidato de extrema derecha Abelardo de la Espriella, quien se impuso al izquierdista Iván Cepeda por un margen inferior al punto porcentual en la segunda vuelta más reñida de la historia reciente del país.
Con el casi total de las mesas informadas, De la Espriella logró 12.959.542 votos, equivalentes al 49,66%, mientras que Cepeda obtuvo 12.708.712 sufragios, un 48,70%, lo que significa una diferencia de apenas 250.830 votos o 0,96 puntos porcentuales. Estas cifras contrastan con las previsiones iniciales de las encuestas, que no anticipaban una contienda tan cerrada.
En su primer discurso tras la confirmación de los resultados preliminares, De la Espriella hizo un llamamiento a la unidad nacional y aseguró que no habrá vencedores ni vencidos, prometiendo un gobierno para todos a partir del 7 de agosto. El nuevo presidente destacó su formación legal y afirmó que respetará las instituciones democráticas y la libertad, señalando que su mandato será una nueva etapa para Colombia.
La jornada electoral contó con una participación récord del 63,59% del censo electoral, sumando más de 26,3 millones de votantes, un nivel inédito para una segunda vuelta en el país. Sin embargo, esta elevada movilización no ha disipado las tensiones acumuladas durante la campaña, marcada por acusaciones mutuas, denuncias de corrupción y temores a protestas posteriores.
Iván Cepeda reconoció los datos preliminares, pero adelantó que su equipo impugnará los resultados en 33.000 mesas durante el proceso de escrutinio, confiando en que la diferencia se reduzca tras la revisión oficial. Este candidato del Pacto Histórico, partido del actual presidente Gustavo Petro, destacó que esta ha sido la elección con la menor diferencia en votos en una segunda vuelta colombiana.
Por su parte, Gustavo Petro mantiene una posición cautelosa. Aunque ha admitido que aceptará el resultado definitivo después de las revisiones legales, ha denunciado posibles irregularidades y ha exhortado a sus seguidores a vigilar el escrutinio. Además, indicó que si De la Espriella resulta ganador, podría poner en riesgo las reformas impulsadas durante su gobierno.
El registrador nacional Hernán Penagos hizo un llamado a mantener la calma y recordó que la autoridad electoral, junto con jueces y notarios, concluirá esta misma semana el escrutinio oficial, que es el que determinará el ganador definitivo. Mientras tanto, el país está dividido entre quienes celebran la victoria y quienes conservan esperanzas de un cambio tras la revisión de las actas.
Colombia cierra así un ciclo electoral histórico, marcado por una alta participación y un resultado que pone a prueba la estabilidad política y la reconciliación nacional. El desenlace final dependerá de un exhaustivo escrutinio que deberá confirmar o modificar estos ajustados resultados, en un contexto donde la legitimidad y la confianza en el sistema electoral son fundamentales para el futuro del país.
Para más detalles y actualizaciones, puede consultarse el reporte del Consejo Nacional Electoral de Colombia.
Además, el análisis sobre tensiones políticas y procesos electorales está disponible en BBC Mundo.
La respuesta internacional y el impacto en la región pueden seguirse en El País Internacional.