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Conservas Serrats, cinco generaciones liderando el bonito del norte

La conservera más antigua del País Vasco combina tradición y sostenibilidad para exportar su bonito y anchoa a 30 países

Por Redacción El Diario Joven·sábado, 8 de agosto de 2026Actualizado hace 46 min·5 min lectura·4 vistas
Ilustración: Conservas Serrats, cinco generaciones liderando el bonito de · El Diario Joven

Conservas Serrats, la conservera más longeva del País Vasco, sigue siendo una referencia en la elaboración del bonito del norte. Fundada a finales del siglo XIX por José Serrats, un empresario catalán afincado en Bermeo, la empresa ha mantenido una tradición familiar de cinco generaciones, combinando métodos artesanales con innovaciones orientadas a la conservación y la sostenibilidad. Esta trayectoria la posiciona no solo como un emblema local, sino como un actor relevante en el mercado internacional de productos gourmet.

El origen de esta empresa se sitúa a finales del siglo XIX, cuando José Serrats decidió establecerse en Bermeo atraído por la calidad de la anchoa del Cantábrico y la pujanza pesquera del puerto. Con una fábrica inicialmente a pie de puerto para asegurar una frescura máxima del producto, consolidó un proceso artesanal que continúa vigente un siglo después. Este compromiso fue crucial para superar desafíos como el incendio de 1968, que destruyó la sede central, sin que ello afectara la producción, gracias a la resiliencia y adaptación de la familia.

En el presente, la quinta generación, representada por los hermanos Ignacio y Esperanza Serrats, dirige la empresa. La conservera trabaja una media de 1.000 bonitos diarios durante los meses de verano, procesados a mano en etapas precisas: desde la evisceración y cocción hasta la selección y envasado de piezas como los lomos y la ventresca. Esta meticulosidad asegura un estándar elevado que ha ubicado la marca en el segmento gourmet.

Destaca la innovación en envases, ya que en los años 80 Serrats fue pionera en usar tarros de cristal para el bonito, un paso que aportó mayor percepción de calidad al producto y ha marcó tendencia en la industria conservera. La atención al detalle y el respeto por la tradición manual conviven con estrategias para minimizar el impacto ambiental.

El compromiso con la sostenibilidad ambiental es uno de los pilares fundamentales de Conservas Serrats. La empresa fue decisiva para que la pesquería del bonito del Cantábrico obtuviera el sello MSC, que garantiza la pesca responsable y aporta trazabilidad al producto. Esta certificación azul aparece en los envases e impulsa la confianza en consumidores preocupados por el origen y el impacto ecológico de los alimentos. Además, la firma participa activamente en Bermeo Tuna World Capital, una iniciativa local que promueve la gestión sostenible de túnidos a escala global.

En la línea ambiental, Serrats ha invertido más de un millón de euros para la depuración de la salmuera generada en el proceso de cocción. Colabora con el centro tecnológico Azti en proyectos para regenerar y reciclar este residuo, lo que reduce considerablemente la huella ambiental de la producción.

Expansión y mercados internacionales

Desde sus instalaciones en el polígono industrial Landabaso, la empresa ha expandido su presencia hasta llegar a cerca de 30 países. Francia, Estados Unidos y Suiza fueron los primeros destinos de exportación. Hoy día, mercados tan exigentes y distantes como Japón y Dubái forman parte de su red comercial. Estas ventas internacionales representan aproximadamente el 25% de su facturación total, lo que refleja tanto la calidad reconocida del producto como la habilidad para encajar en diferentes culturas gastronómicas.

Este éxito está respaldado por una industria pesquera vasca contemporánea que encuentra en Bermeo uno de sus epicentros históricos y económicos. La conservera ha sabido adaptarse a cambios normativos, tecnológicos y de mercado. Por ejemplo, la pesca del bonito del norte está regulada para evitar su sobreexplotación, garantizando la continuidad del recurso. En este sentido, el sello MSC no solo certifica sostenibilidad, sino también el compromiso social y ambiental del sector.

Preservar el legado en un sector globalizado

Conservas Serrats ejemplifica cómo una empresa familiar puede conservar su esencia a lo largo de más de un siglo. La combinación de técnicas artesanales y mejoras constantes en procesos, envase y sostenibilidad ha facilitado su evolución en un contexto globalizado donde la competencia es feroz y la demanda por productos responsables crece.

Sus planes futuros apuntan a continuar fortaleciendo su compromiso con la pesca sostenible e incrementar la eficiencia de la planta mediante tecnologías limpias. También exploran nuevos mercados y formatos para potenciar el consumo del bonito del norte, un producto ligado a la cultura gastronómica del Cantábrico pero con reconocido valor internacional.

La historia de Conservas Serrats es a la vez un relato de adaptación, innovación y respeto por el medio ambiente y la tradición. Una fórmula que ha hecho sostenible su éxito y garantiza que la quinta generación siga disfrutando de un producto tan emblemático como el bonito del norte, reconocido como un verdadero lujo culinario en todo el mundo.

Para más información, puede consultarse el sitio oficial de Conservas Serrats y detalles sobre el sello MSC en la web de Marine Stewardship Council, además del centro tecnológico Azti que colabora con la firma en innovación sostenible.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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