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El candidato de Trump para la Fed declara 190 millones

Kevin Warsh, elegido por Trump para presidir la Reserva Federal, presenta ante el Senado un patrimonio que supera al de cualquier presidente del banco central en medio siglo.

Por Carlos García·martes, 14 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: El candidato de Trump para la Fed declara 190 millones · El Diario Joven

Kevin Warsh, el nombre elegido por Donald Trump para ponerse al frente de la Reserva Federal de Estados Unidos, ha presentado ante la Oficina de Ética Gubernamental del Senado una declaración patrimonial que refleja una fortuna de aproximadamente 192 millones de dólares en activos conjuntos con su esposa. El documento, paso obligatorio antes de que los legisladores estadounidenses voten su confirmación, pone sobre la mesa una riqueza que no tiene precedentes entre los presidentes del banco central de los últimos cincuenta años.

La cifra total no es sencilla de calcular. De los alrededor de 1.800 activos registrados en el Capitolio, la mayoría están protegidos por normas de confidencialidad y no pueden identificarse públicamente. Solo los activos a nombre del propio Warsh superan los 135 millones de dólares y podrían acercarse a los 200 millones. Entre los que sí figuran con nombre propio destacan participaciones en SpaceX, la empresa aeroespacial de Elon Musk, y en Polymarket, la plataforma de predicción de mercados basada en criptomonedas. Además, reconoce tener posiciones en dos fondos de inversión valorados conjuntamente en más de 50 millones de dólares, sin concretar la cantidad exacta.

Un perfil moldeado entre Wall Street y Silicon Valley

La trayectoria de Warsh explica buena parte de ese patrimonio. Con 25 años entró en Morgan Stanley para trabajar en el departamento de fusiones y adquisiciones de Nueva York, donde construyó una red de contactos en el sector financiero que resultó clave años después. Durante la crisis de 2008, siendo ya miembro del consejo de la Reserva Federal —cargo que ocupó entre 2006 y 2011—, utilizó esas relaciones para diseñar los mecanismos de rescate con los que el banco central trató de evitar el colapso del sistema financiero estadounidense tras la caída de Lehman Brothers.

Tras abandonar la Fed, Warsh se vinculó al mundo académico como investigador en la Institución Hoover de la Universidad de Stanford, una de las think tanks conservadoras de referencia en Estados Unidos. También ejerció como asesor del inversor Stanley Druckenmiller, una de las figuras más influyentes de los hedge funds globales, por cuyo trabajo declaró ingresos de unos 10 millones de dólares. A eso se suman otros tres millones percibidos el año pasado por colaboraciones con diversas firmas de Wall Street y con Stanford.

En cuanto a sus compromisos institucionales, Warsh ha anunciado que abandonará los consejos de administración de UPS, la empresa de transporte y logística, y de Coupang, el gigante surcoreano del comercio electrónico. También dejará sus cargos en Stanford y otras organizaciones para reducir posibles conflictos de interés. Según ha adelantado, desinvertirá en numerosos activos una vez que arranque el proceso de confirmación.

El patrimonio familiar, otro capítulo aparte

Las cifras anteriores no recogen la dimensión completa de la riqueza de la familia. Warsh contrajo matrimonio en 2002 con Jane Lauder, nieta de Josephine Esther Mentzer, fundadora del grupo Estée Lauder, uno de los conglomerados de cosmética y belleza más grandes del mundo. Jane Lauder forma parte del consejo de administración de la compañía, que cotiza en bolsa con una capitalización cercana a los 27.000 millones de dólares. Su participación personal en el grupo se estima en torno a los 1.900 millones de dólares según los registros de la propia empresa, una cifra que no está incluida en la declaración patrimonial presentada por Warsh ante el Senado.

Esta riqueza familiar contrasta con la del actual presidente de la Fed, Jerome Powell, quien declaró un patrimonio de entre 19 y 75 millones de dólares según la cadena CNBC, una horquilla ya de por sí notable pero muy alejada de las cifras que maneja su potencial sucesor.

La confirmación, lejos de estar garantizada

El camino hasta la presidencia de la Fed no está despejado para Warsh. El presidente del comité bancario del Senado, el republicano Tim Scott, ha anunciado que celebrará una audiencia de confirmación la próxima semana. Sin embargo, varios senadores, incluidos algunos del propio Partido Republicano, han advertido que bloquearán el nombramiento mientras siga abierta la investigación de la Fiscalía federal sobre Jerome Powell en relación con los sobrecostes de la reforma de la sede de la Reserva Federal. Muchos analistas ven esa investigación como una maniobra de presión de la Administración Trump para forzar la dimisión de Powell o acelerar una bajada de tipos de interés que el presidente lleva tiempo reclamando.

El calendario añade presión al proceso: el mandato de Powell expira el 15 de mayo, aunque él mismo ha dejado claro que continuará en el cargo hasta que se nombre y confirme a su sucesor. Si Warsh supera la votación del Senado, heredará la dirección de un banco central en medio de un intenso debate sobre política monetaria y bajo la mirada de los mercados financieros globales.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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