La gestora BNP Paribas Asset Management, una de las mayores de Europa con 179.600 millones de euros en productos monetarios, no descarta que el Banco Central Europeo se vea obligado a subir los tipos de interés al menos una vez en 2026. Así lo defiende Thibault Malin, director adjunto de mercados monetarios de la firma, que señala al conflicto en Oriente Próximo y a la presión energética como los grandes factores que podrían forzar esa decisión a partir de junio.
Según Malin, en las tres primeras semanas de marzo la industria de fondos monetarios recibió entre 10.000 y 15.000 millones de euros en entradas netas, de los cuales unos 5.000 millones fueron a parar a BNP Paribas AM. La cifra es significativa, aunque queda lejos del pánico vivido en 2020 con la pandemia. Para el gestor francés, esto demuestra que los inversores mantienen la cabeza fría y que los perfiles conservadores siguen ganando terreno desde que se acabó la era de tipos cero a finales de 2022.
Una inflación que no da tregua
El repunte del petróleo y la tensión geopolítica han reavivado los temores sobre los precios. La gestora prevé que la inflación general en la eurozona suba hasta el entorno del 3% interanual en el segundo trimestre de 2026 y se mantenga cerca de ese nivel el resto del año. La subyacente, más resistente, se situaría en torno al 2,2%, salvo que la situación en Oriente Próximo empeore de forma notable. Para Estados Unidos, Malin estima un incremento adicional de entre medio punto y un punto porcentual respecto al escenario anterior al conflicto.
En este contexto, la firma no espera recortes de tipos ni en Europa ni en EE UU durante 2026. Es más, contempla que el BCE podría elevar su tipo terminal hasta el 3% si la guerra se alarga. Malin recuerda que Christine Lagarde ha subrayado que el crecimiento será una prioridad, pero advierte de que la fragmentación económica entre los países de la eurozona complica enormemente el trabajo de la política monetaria: lo que funciona para Alemania puede hacer daño a economías más vulnerables.
Fondos monetarios como refugio práctico
Ante la volatilidad en bolsa y renta fija, la recomendación de Malin es clara: prudencia y liquidez. Los fondos monetarios permiten diversificar con un riesgo muy bajo y mantener acceso diario al dinero, algo que valoran especialmente los inversores que ya venían acumulando posiciones líquidas en los últimos años. La gestora ha lanzado recientemente un producto centrado exclusivamente en deuda soberana y cuasi soberana — letras del tesoro de Francia, Italia, España o Alemania, además de organismos internacionales y agencias públicas — para responder a clientes que quieren reducir su exposición al sector financiero.
¿Hay margen para ganar dinero este año?
A pesar de la incertidumbre, el mensaje de BNP Paribas AM para la renta fija es optimista. Los bonos a corto plazo se benefician directamente de unos tipos elevados: cada nueva inversión se realiza a rentabilidades más altas, lo que mejora progresivamente el rendimiento de las carteras. En los fondos monetarios, donde los vencimientos son muy cortos, los cambios en los tipos se trasladan casi de inmediato, facilitando rentabilidades positivas con baja volatilidad.
En definitiva, la estrategia que defiende la gestora francesa pasa por mantener posiciones a plazos muy cortos, evitar alargar duraciones y aceptar que, en un mundo donde los titulares geopolíticos mueven los mercados cada semana, preservar el capital es ya en sí mismo un resultado más que respetable.