El Banco de España tiene en el punto de mira la forma en que los bancos conceden préstamos al consumo. Tras una campaña de inspecciones que se cerrará en las próximas semanas, el supervisor prepara lo que denominará "expectativas supervisoras": un conjunto de recomendaciones formales que obligará al sector a revisar sus prácticas de concesión de crédito. Así lo ha avanzado Fernando Tejada, director general de Conducta Financiera del organismo, al presentar este martes la Memoria de Supervisión 2024.
La preocupación del supervisor va más allá de que un préstamo pueda devolverse en los plazos pactados. El Banco de España quiere garantizar que el repago de esas deudas no comprometa el nivel de vida del deudor, no genere sobreendeudamiento y no derive en exclusión financiera. Es decir, que las entidades no solo comprueben si el cliente puede pagar, sino que lo hagan de forma que ese pago no lo deje al límite económico mes a mes.
Qué cambios pedirá el supervisor a la banca
Las recomendaciones que prepara el organismo se centrarán en varios frentes. Por un lado, una mayor implicación de los bancos en el seguimiento continuo de sus propias políticas de concesión de crédito, para que no queden solo en el papel. Por otro, un refuerzo en los controles sobre la venta de productos accesorios —seguros, por ejemplo— que suelen ir ligados a estos préstamos. También se pondrá el foco en cómo las entidades calculan la capacidad de pago real de sus clientes antes de aprobar una operación.
A eso se sumarán exigencias sobre la vigilancia de las redes de distribución y ventas, ciertos aspectos de gobernanza interna, la prevención del fraude en pagos, la gestión del riesgo operativo y la calidad de los servicios de atención al cliente. No es una agenda menor: el crédito al consumo ha sido, según el propio informe, el área que más actuaciones disciplinarias y sanciones generó durante el pasado ejercicio.
Las sanciones de 2024: 49 millones por crédito irresponsable
Los datos de la Memoria de Supervisión son elocuentes. El Banco de España inició 20 expedientes sancionadores en 2024, de los cuales 13 concluyeron con resolución económica. El importe total de las multas ascendió a 49 millones de euros. El principal motivo fue, precisamente, el incumplimiento de las condiciones de préstamo responsable. Le siguieron la comercialización de seguros vinculados a créditos hipotecarios, cambios irregulares en la titularidad del capital y deficiencias en los órganos de gobernanza.
En total, el supervisor ejecutó 262 medidas disciplinarias y 72 actuaciones de supervisión de conducta a lo largo del año. Una cifra que refleja tanto la intensidad de la vigilancia como la cantidad de irregularidades detectadas en el sector.
La banca grande, bajo lupa del BCE
El informe también detalla cómo ha evolucionado la supervisión microprudencial, es decir, la vigilancia individual de la solvencia de cada entidad para prevenir quiebras. En este ámbito, el Banco Central Europeo es el responsable directo de los llamados bancos significativos: Santander, BBVA, CaixaBank y Sabadell, entre otros. El Banco de España actúa como colaborador en esa tarea.
Para este grupo, los requerimientos de capital adicionales bajaron un 31% respecto al año anterior, situándose en 48 medidas, con 38 inspecciones in situ. En el caso de las entidades menos significativas —las que sí supervisa directamente el Banco de España—, los requerimientos también se redujeron ligeramente, hasta 10, con 18 inspecciones presenciales.
En ambos casos, los recargos de capital exigidos se sitúan por debajo de la media de la eurozona, lo que el supervisor interpreta como una señal positiva: el sistema bancario español presenta, en conjunto, un perfil de riesgo más contenido que el de sus comparables europeos.
Un mensaje preventivo, no solo sancionador
El tono del Banco de España en esta materia es, según sus propias palabras, preventivo. La intención no es únicamente castigar los errores del pasado, sino establecer un marco claro de lo que se espera de la banca en el futuro inmediato. Las "expectativas supervisoras" que se publicarán próximamente tendrán ese carácter: no son normas jurídicas de obligado cumplimiento inmediato, pero marcan la línea que el supervisor considera que debe respetarse.
En un contexto en el que el crédito al consumo ha crecido con fuerza en España en los últimos años —impulsado por la digitalización y la proliferación de plataformas de financiación rápida—, el mensaje del Banco de España busca que la expansión del negocio no vaya por delante de las garantías para el consumidor.