La fabricante neerlandesa de maquinaria para chips ASML está viviendo uno de sus mejores momentos en los mercados financieros. El consenso de analistas recogido por Bloomberg sitúa la valoración media de la compañía en el punto más alto de su historia, con un precio objetivo promedio que ha crecido un 47% respecto a niveles anteriores y que llevaría a la acción hasta los 1.456 euros. A cierre de ayer, el título cotizaba a 1.245 euros, lo que implica un recorrido potencial de casi el 17% solo para alcanzar ese objetivo medio.
Nunca antes tantos analistas habían recomendado simultáneamente comprar sus acciones ni tan pocos habían aconsejado deshacerse de ellas. El máximo histórico de cotización se situó en 1.288 euros por título, registrado a finales de febrero, justo antes de que la escalada del conflicto en Oriente Próximo agitara los mercados globales. La situación actual refleja una confianza creciente en la capacidad de ASML para mantener su posición dominante en un sector estratégico: la fabricación de máquinas de litografía ultravioleta extrema (EUV), imprescindibles para producir los semiconductores más avanzados del mundo.
Por qué los analistas confían en ASML
La cartera de pedidos de ASML es uno de los argumentos centrales de quienes defienden el valor. Los expertos señalan que se mantiene blindada en máximos históricos a largo plazo, respaldada por contratos con los mayores fabricantes de chips del planeta. Entre sus clientes figuran TSMC, el mayor productor mundial de semiconductores, y Samsung, dos actores que determinan en buena medida el ritmo de la industria global. Sin ASML, ninguno de ellos podría fabricar los chips de última generación que alimentan desde teléfonos móviles hasta centros de datos de inteligencia artificial.
Esa conexión directa con la IA es otro de los factores que ha disparado el interés inversor. Las máquinas de ASML son las únicas capaces de grabar los patrones nanométricos que requieren los diseños de alto rendimiento de empresas como Nvidia, cuya demanda no ha hecho más que crecer desde la explosión del interés por los modelos de lenguaje grande y la computación en la nube. En este sentido, ASML no es solo un proveedor de la industria tecnológica: es una pieza estructural sin la que el ecosistema de la IA simplemente no funcionaría.
Sandeep Deshpande, analista de JPMorgan, destaca que la demanda a corto y medio plazo de los productos de la compañía ha aumentado con fuerza, lo que se traduce en una cartera de pedidos muy sólida. Pero lo que más llama la atención de los expertos es la decisión de ASML de revisar al alza sus previsiones de ventas para este año en el primer trimestre, algo atípico en la compañía, que habitualmente espera a la presentación de resultados semestrales para hacer ese tipo de anuncios. La nueva horquilla de previsión oscila entre 36.000 y 40.000 millones de euros, un incremento de 1.500 millones respecto al punto medio de su guía anterior. Para Deshpande, este movimiento anticipa que las tendencias del negocio se están consolidando más rápido de lo esperado y refleja una confianza interna notable.
El momento del sector tecnológico
El rally de ASML no ocurre en el vacío. Las últimas semanas han coincidido con un giro generalizado de las grandes firmas de inversión hacia el sector tecnológico. Entidades como Citi, Bank of America o BlackRock han señalado públicamente que el momento actual ofrece una oportunidad de entrada en tecnológicas, con especial énfasis en todo lo relacionado con la inteligencia artificial. BlackRock, en particular, ha destacado que las sólidas expectativas de beneficios en el sector, impulsadas en parte por la IA, justifican mantener una postura optimista frente al riesgo.
Este contexto explica en parte por qué las mejoras de valoración sobre ASML se han intensificado precisamente en el último mes, coincidiendo con la publicación de resultados y perspectivas. La narrativa de mercado ha cambiado: tras un periodo de dudas sobre las valoraciones de las tecnológicas, el capital institucional vuelve a apostar por el sector con convicción.
Lo llamativo es que este optimismo llega después de que ASML ya haya tenido un rendimiento bursátil excepcional. Sus acciones acumulan una subida del 35% en lo que va de 2026, tras ganar otro 35,76% el año anterior. Con esos números, la compañía es el cuarto blue chip europeo con mejor comportamiento en el periodo, en un contexto en que el Euro Stoxx 50 apenas avanza un 3,3%. Que los analistas sigan viendo recorrido adicional tras esas ganancias dice mucho sobre la convicción del mercado en su modelo de negocio.
En definitiva, ASML se ha consolidado como uno de los valores de referencia del nuevo ciclo tecnológico: monopolio natural en un segmento crítico, exposición directa a la demanda de IA y una gestión que ha sabido trasladar confianza al mercado en el momento oportuno. La pregunta ya no es si el valor puede seguir subiendo, sino hasta dónde.