El Real Madrid cerró la pasada temporada y comenzó la actual con un escenario inédito y comprometido. después de caer en semifinales del Mundial de Clubes contra el PSG el 9 de julio de 2025, el equipo afrontó el torneo con un nuevo entrenador, Xabi Alonso, pero con una pretemporada extremadamente corta.
La plantilla disfrutó apenas tres semanas de vacaciones antes de retomar la actividad el 4 de agosto en Valdebebas. El margen para partidos amistosos fue casi nulo, con solo un duelo el 12 de agosto, antes de que LaLiga comenzara el 19 con una victoria ajustada frente a Osasuna. Esta situación generó preocupación interna en el club, ya que la falta de descanso y preparación podría aumentar el riesgo de lesiones.
Los temores se confirmaron con creces: el equipo sufrió un total de 55 lesiones durante la temporada, incluyendo casos recientes como Militao, Güler y Mbappé. Desde el club han señalado que esta sobrecarga es insostenible y han decidido realizar cambios en la dirección de los servicios médicos para intentar frenar la crisis, aunque los resultados no han mejorado notablemente a falta de cinco partidos para el cierre del curso.
Este problema surgió en parte por la negativa de LaLiga y la Federación a posponer el primer partido de Liga contra Osasuna, a pesar de que el club blanco, el propio Osasuna y la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) estuvieron de acuerdo en retrasar el inicio para disponer de más tiempo de recuperación después del Mundial de Clubes. La organización defendió que la participación en dicho torneo no era motivo suficiente para aplazar el encuentro, lo que desencadenó una polémica más entre el Real Madrid y LaLiga.
Desde Valdebebas, se insiste en que la falta de una semana adicional para preparar la temporada fue determinante para la cantidad y gravedad de las lesiones que ha acumulado el equipo. Esta situación afectó tanto al cuerpo técnico con Xabi Alonso e Ismael Camenforte al frente como en las etapas siguientes con Álvaro Arbeloa y Antonio Pintus.
Pero la raíz de este problema se encuentra en la enorme carga de partidos que han disputado los jugadores en las dos últimas temporadas. El Real Madrid ha jugado ya 119 encuentros, superando a los grandes clubes tanto europeos como sudamericanos, y sumando además los compromisos internacionales con sus selecciones. Casi todo el plantel ronda los 70 partidos cada curso, un volumen de trabajo que resulta insostenible y ha tenido un impacto devastador en términos físicos.
Esta situación no solo afecta a la competitividad inmediata del equipo, sino que también abre un debate más amplio sobre la planificación deportiva y médica en el fútbol moderno. El club blanco busca ahora encontrar soluciones para preservar la salud de sus jugadores y recuperar su rendimiento óptimo, mientras encara un tramo final de temporada crítico.
El desafío para el Real Madrid será gestionar el calendario, evitar un desgaste excesivo y establecer criterios médicos que reduzcan el riesgo de futuras lesiones, manteniendo al equipo competitivo en todas las competiciones.
Para conocer más sobre la planificación deportiva y el impacto del calendario, se puede consultar la información oficial de LaLiga y el análisis de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE).