Aurelio De Laurentiis, presidente y propietario del Nápoles, no suele guardarse sus opiniones. En una extensa entrevista concedida a The Athletic, el magnate italiano del cine reconvertido en dirigente futbolístico ha trazado un diagnóstico sin anestesia sobre lo que, a su juicio, lastra al fútbol moderno: partidos demasiado largos, demasiados equipos y una estructura competitiva que aleja a las nuevas generaciones de espectadores.
El arranque de su reflexión tiene un tono casi autobiográfico. De Laurentiis recuerda que compró el Nápoles por 32 millones de euros cuando el club atravesaba una crisis profunda, descendido a las categorías inferiores del fútbol italiano. Lo hizo, según él mismo explica, aplicando la disciplina que había aprendido durante décadas en la industria cinematográfica. El resultado es conocido: el club napolitano ha vuelto a ganar la Serie A y se ha consolidado como uno de los grandes de Europa.
Partidos más cortos y reglas nuevas
Pero De Laurentiis va más allá del relato de su propio éxito. Su propuesta más llamativa afecta directamente al formato del juego. El dirigente considera que los partidos actuales son demasiado lentos y que el descanso de 15 minutos entre las dos partes es, en sus propias palabras, una pérdida de tiempo que desconecta al espectador joven. Para ilustrarlo recurre a una imagen doméstica: un niño de seis años al que, si le das un cuarto de hora de margen, acaba jugando al videojuego en su habitación en lugar de seguir el partido por televisión.
Su solución pasa por reducir la duración de cada parte de 45 a 25 minutos de tiempo efectivo, lo que dejaría los encuentros en 50 minutos reales de juego. Además, propone eliminar las tarjetas amarillas y rojas en favor de un sistema de expulsiones temporales, penalizar a los jugadores que simulen lesiones sacándolos del terreno de juego y revisar en profundidad la norma del fuera de juego para evitar que se anulen goles por diferencias de centímetros. El objetivo declarado es claro: más goles, más ritmo, más espectáculo.
Menos equipos en la liga
Otra de las reformas que defiende De Laurentiis afecta al número de participantes en las ligas domésticas. El presidente del Nápoles sostiene que la Serie A debería reducirse de 20 a 16 equipos. El argumento es doble: por un lado, el exceso de partidos —los futbolistas llegan a disputar entre 60 y 70 encuentros por temporada— merma la calidad del juego y desgasta a los jugadores. Por otro, considera que los clubes de localidades pequeñas no generan suficiente interés televisivo para justificar su presencia en la máxima categoría, citando audiencias de apenas 3.000 o 4.000 espectadores en las plataformas de streaming.
Esta postura choca frontalmente con la filosofía del ascenso y descenso que sostiene el fútbol europeo y que diferencia al modelo continental del norteamericano. Sin embargo, De Laurentiis no es el primero en plantear esta reducción: el debate sobre el número de equipos en las grandes ligas europeas lleva años presente en los foros de gestión deportiva.
La Superliga vuelve al debate
El dirigente italiano también recupera la idea de una Superliga europea, el proyecto que el Real Madrid y Florentino Pérez llevan años impulsando y que en 2021 generó una tormenta política y deportiva en todo el continente. De Laurentiis lo llama "Supercampeonato" y lo define como una competición que reuniría a los clubes más poderosos de Italia, España, Francia, Alemania e Inglaterra. Para él, esa sería la fórmula para crear un producto verdaderamente atractivo a escala global.
La UEFA y la mayoría de federaciones nacionales se han opuesto históricamente a cualquier fórmula cerrada que rompa con el sistema de méritos deportivos. El Tribunal de Justicia de la Unión Europea emitió en 2023 una sentencia que cuestionaba el monopolio de la UEFA sobre las competiciones, lo que reabrió el debate jurídico, pero la viabilidad política del proyecto sigue siendo muy incierta.
Conte, pieza clave del proyecto
Más allá de las reformas estructurales, De Laurentiis dedica una parte importante de la entrevista a hablar de Antonio Conte, el técnico que ha liderado la reconstrucción deportiva del club en los dos últimos años. El presidente lo describe como una figura de autoridad imprescindible para un vestuario de futbolistas jóvenes que, según su metáfora, conducen Ferraris y necesitan que alguien les marque los límites con firmeza.
La preocupación del dirigente tiene un componente práctico inmediato: los rumores que sitúan a Conte como candidato para hacerse cargo de la selección italiana. De Laurentiis pide al técnico que tome una decisión antes de que acabe la primavera, en abril o mayo, para tener margen suficiente de encontrar un sustituto si finalmente decide marcharse. Según el presidente, abandonar el proyecto que él mismo ha construido en el Nápoles sería, en términos cinematográficos, como destruir la propia obra.