LaLiga ha trasladado una denuncia formal al Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y a la Comisión Antiviolencia tras detectar cánticos con contenido insultante por parte de un sector de la afición del FC Barcelona durante el derbi catalán disputado en el RCDE Stadium, correspondiente a la jornada 31 de LaLiga EA Sports. El cántico en cuestión, 'Odio al Espanyol', fue entonado hasta en tres momentos distintos del encuentro, lo que llevó a activar el protocolo habitual de la competición.
Según el comunicado oficial de LaLiga, el grupo responsable de los cánticos pertenece a la llamada 'Grada Gol 1957', la nueva zona de animación organizada del club azulgrana, inaugurada recientemente en un partido frente al Sevilla. Los aficionados implicados estaban situados en el Gol Sud, en los sectores 20 al 24. El primero de los episodios se produjo en el minuto 30, con una duración aproximada de 40 segundos de canto coral y coordinado. Los otros dos tuvieron lugar en los minutos 55 y 65, con una duración de unos 25 segundos cada uno, y fueron secundados por aficionados repartidos en distintas zonas del estadio.
La delegación de campo del Espanyol reaccionó en dos ocasiones, en los minutos 32 y 57, mostrando un mensaje a través de los paneles LED del estadio y emitiéndolo simultáneamente por megafonía. El texto recordaba a los asistentes que la legislación vigente sobre prevención de la violencia en el deporte prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homofóbicos o racistas. Una advertencia que, en la práctica, no logró frenar la repetición del cántico.
El procedimiento estándar de LaLiga
La denuncia presentada responde al procedimiento rutinario que la Liga Nacional de Fútbol Profesional aplica cada semana. Tras cada jornada, la organización remite un escrito al Comité de Competición de la RFEF y a la Comisión Antiviolencia recogiendo todos los cánticos detectados en los partidos que puedan incitar a la violencia o que tengan un contenido insultante o intolerante. Estos comportamientos están catalogados como infracciones sancionables tanto en el Código de Disciplina Deportiva de la RFEF como en la legislación estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte.
Para canalizar las denuncias y alertas de los propios aficionados, LaLiga cuenta con la plataforma LALIGAVS, a través de la cual cualquier persona que asista a un partido puede reportar incidentes, hacer sugerencias o trasladar requerimientos relacionados con la convivencia en los estadios. La competición lleva años reclamando además mayores competencias para poder actuar de forma más directa y efectiva contra este tipo de comportamientos, aunque esa ampliación de poderes depende de los organismos reguladores.
El caso Pol Lozano, el otro foco de polémica
La denuncia de LaLiga llega en un contexto especialmente tenso después del partido. El centrocampista del Espanyol Pol Lozano protagonizó varios roces sobre el terreno de juego durante el encuentro y, tras el pitido final, se convirtió en blanco de una avalancha de insultos en redes sociales por parte de aficionados culés. La presión fue tal que el propio capitán del equipo 'perico' decidió cerrar su cuenta de Instagram para evitar seguir recibiendo mensajes de odio.
En la rueda de prensa posterior al partido, Lozano respondió a preguntas sobre los incidentes con una declaración que fue ampliamente recogida por los medios: afirmó que lo sucedido dejaba claro el nivel de respeto que algunos tienen hacia sus compañeros de profesión, sin necesidad de añadir más. Sus palabras, recogidas por DAZN, reflejaban la frustración del jugador ante una situación que trascendió el terreno de juego.
El episodio vuelve a poner sobre la mesa un debate que el fútbol español no acaba de resolver: la violencia verbal y digital que rodea a los derbis y partidos de alta tensión. Las denuncias formales existen, los protocolos se activan, pero la reincidencia en este tipo de comportamientos sugiere que las medidas actuales no están resultando suficientemente disuasorias. Los órganos competentes, el Comité de Competición de la RFEF y la Comisión Antiviolencia, tendrán ahora que pronunciarse sobre los hechos denunciados y determinar si procede abrir expediente disciplinario al FC Barcelona por la conducta de parte de su afición.