Vincent Kompany compareció este lunes ante los medios de comunicación en la previa del partido de vuelta de cuartos de final de la UEFA Champions League entre el Bayern de Múnich y el Real Madrid, que se disputará en el Allianz Arena. El entrenador belga llegó a la sala de prensa con un mensaje claro: el resultado de la ida no es garantía de nada.
El Bayern ganó 1-0 en el partido de ida, una ventaja mínima que Kompany no quiso inflar. "El resultado que tienen en este momento no refleja la calidad que tienen", dijo el técnico en referencia al Real Madrid, reconociendo abiertamente que el marcador acumulado no mide con exactitud el potencial del conjunto blanco. Una declaración poco habitual en el fútbol de élite, donde los entrenadores suelen dosificar los elogios al rival antes de una eliminatoria aún abierta.
Kompany insistió en que su equipo ha preparado bien el partido y llega con buenas sensaciones, pero subrayó que la ventaja no está ni mucho menos consolidada. "No está decidido", afirmó, y añadió que el objetivo de mañana es mostrarle algo a su propia afición, con respeto hacia el rival pero con ambición clara. Ese equilibrio entre humildad y competitividad fue el hilo conductor de toda su intervención.
Sobre el partido de ida, el técnico ofreció un análisis más matizado que el simple 1-0 sugiere. Según Kompany, el Bayern pudo haber marcado más goles en la primera parte, pero el Madrid mejoró notablemente tras el descanso y sacó confianza de esa segunda mitad. "Pueden sacar confianza de la segunda parte", reconoció, lo que explica por qué no se fía de la ventaja acumulada. También señaló que su equipo tiene margen de mejora, algo que ve como una buena señal antes de un choque tan exigente.
El fantasma de las remontadas del Real Madrid en Champions sobrevoló la rueda de prensa desde el principio. Kompany no esquivó el tema: "Tenemos mucho respeto, hemos jugado en el Bernabéu y estamos preparados para la mejor versión del Madrid". Y añadió que la historia de la competición está llena de ejemplos de grandes remontadas, citando al Liverpool y al Barcelona como referencias de equipos capaces de dar la vuelta a resultados adversos. No nombró ocasiones concretas del Madrid, pero el contexto era evidente para todos.
Preguntado directamente sobre si había analizado los errores que cometieron otros rivales cuando se enfrentaron a esas remontadas madridistas, Kompany respondió con una reflexión táctica interesante. Explicó que su método de trabajo consiste en centrarse primero en lo que su propio equipo debe hacer mejor, aunque sin ignorar al rival. Señaló que también hay que analizar las oportunidades desperdiciadas en la ida, y que el análisis debe ser equilibrado, sin obsesionarse con un solo lado de la ecuación.
En cuanto a las novedades del equipo, Kompany confirmó que Serge Gnabry está disponible para el partido después de haber descansado frente al St. Pauli. Más cautela mostró con Jamal Musiala, uno de los jugadores más importantes del Bayern esta temporada: "Somos bastante positivos", dijo, sin confirmar su presencia en el once inicial. Sobre Michael Olise, fue más elogioso: "Está jugando al nivel más alto", apuntó, aunque evitó proclamarle ya como uno de los mejores del mundo para no añadir presión innecesaria al joven extremo francés.
Otro asunto que salió en la rueda de prensa fue el de los jugadores del Bayern con tarjetas amarillas acumuladas. Kompany quitó hierro al asunto y explicó que no hay ningún documento o protocolo especial al respecto, y que es un tema que abordará de cara a la próxima temporada. Reconoció que llegar a esta fase de la competición con tres amonestaciones puede condicionar decisiones, especialmente en defensa, pero no quiso que ese factor generara distorsión en la preparación del partido.
También hubo espacio para una nota positiva al margen del fútbol masculino. Kompany se mostró muy contento por el debut de Marie-Louise Eta como primera entrenadora en dirigir un equipo masculino en la Bundesliga, un hito histórico en el fútbol alemán. "Abre más oportunidades para otras chicas", dijo, y pidió paciencia para que pueda desarrollar su trabajo con normalidad. Fue un momento breve pero significativo en una jornada centrada, casi en su totalidad, en la gran cita europea de este martes.