Cuatro clubes de la Premier League han encontrado una vía poco ortodoxa para mantenerse dentro de las reglas financieras de la liga: vender activos propios, desde estadios hasta equipos femeninos, a sus mismos dueños. Chelsea, Newcastle United, Aston Villa y Everton han generado así unas plusvalías conjuntas de 570 millones de libras (unos 696 millones de euros), según datos de Intelligence 2P, la unidad de análisis de mercado de 2Playbook.
El mecanismo es sencillo pero controvertido. Los clubes no buscan socios externos ni ceden la gestión del activo a terceros especializados. Simplemente formalizan una transacción entre el club y una filial de su propio accionista mayoritario, generando un ingreso extraordinario que mejora su balance y les permite cumplir la norma que prohíbe perder más de 105 millones de libras en tres años, las conocidas como PSR (Profit and Sustainability Rules).
El Chelsea fue el pionero y el que más lejos ha llevado esta estrategia. Primero vendió un hotel a BlueCo 22, el holding de sus propietarios Clearlake Capital y Todd Boehly, con una plusvalía de 76,5 millones de libras. Al año siguiente, traspasó al mismo grupo su equipo femenino, uno de los más potentes de Europa, valorado en 198,7 millones de libras. Para sostener esa tasación, después abrió el capital a inversores externos como Alexis Ohanian, fundador de Reddit, o el jugador de la NBA Giannis Antetokounmpo. En total, el club acumuló 275,2 millones de libras por estas dos operaciones en dos temporadas consecutivas.
El Newcastle optó por un activo más simbólico: el St. James' Park. El estadio pasó a manos de una sociedad vinculada a su propietario saudí por 129 millones de libras. Gracias a esa y otras operaciones menores, el club cerró 2024-2025 con beneficios por primera vez en seis temporadas, anotándose 34,7 millones de libras frente a lo que de otro modo habrían sido pérdidas récord superiores a los 100 millones de euros. El Aston Villa hizo algo parecido con un doble movimiento: vendió su sección femenina y una cervecería construida junto a su estadio, conocida como The Warehouse, logrando ingresos de 113,7 millones de libras que convirtieron unas pérdidas previstas de 89,5 millones en un beneficio de 17 millones. El Everton, por su parte, traspasó su equipo de la Women's Super League a una filial de la familia Friedkin, también dueña de la AS Roma, por 49,2 millones de libras, reduciendo sus pérdidas en un 84% aunque acumulando ya ocho temporadas consecutivas en números rojos.
Este escenario ha acelerado los cambios regulatorios en la liga. La Premier League anunció el pasado noviembre un nuevo sistema que sustituye las PSR a partir de 2026-2027: el gasto en plantilla quedará limitado al 85% de los ingresos totales, con revisiones durante la temporada para detectar desviaciones en tiempo real, en lugar de esperar al cierre del ejercicio. El objetivo es reducir la dependencia de las grandes aportaciones de capital de los accionistas y premiar a los clubes con modelos de negocio sostenibles.
Desde LaLiga, sin embargo, el nuevo modelo no genera precisamente tranquilidad. Su presidente, Javier Tebas, ha advertido de que elevar el límite de gasto en Inglaterra puede desatar una nueva espiral inflacionista de salarios en toda Europa, con una burbuja que podría alcanzar los 8.000 millones de euros. Una advertencia que llega mientras la UEFA también vigila estas operaciones entre partes vinculadas, ya que su propio sistema de control financiero, el squad ratio cost, no las computa de la misma manera que la Premier League.