El futbolista argentino Emiliano Endrizzi, que milita en el Gimnasia y Esgrima de Jujuy, fue arrestado por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) de Argentina después de gritar "¡bomba!" durante el embarque de un vuelo comercial. Lo que el jugador pudo considerar una broma tuvo consecuencias inmediatas y serias: las autoridades activaron de forma automática el protocolo de seguridad aeroportuaria.
El incidente ocurrió en el aeropuerto Horacio Guzmán de Jujuy, desde donde el avión debía despegar con normalidad. En cuanto se escuchó el grito, el personal de seguridad detuvo el proceso de embarque e inició una inspección exhaustiva de la aeronave para verificar que no hubiera ningún tipo de explosivo a bordo. La revisión confirmó que la amenaza era falsa, pero el daño ya estaba hecho.
El retraso acumulado superó las cinco horas, un tiempo que pagaron más de 1.200 pasajeros que esperaban en el aeropuerto o a bordo del avión. Según informó la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Endrizzi fue detenido de inmediato y puesto a disposición de las autoridades judiciales competentes para determinar su responsabilidad penal.
En Argentina, como en la mayoría de países, realizar este tipo de amenazas falsas en el entorno aeroportuario constituye un delito tipificado que puede conllevar penas de cárcel. Las bromas relacionadas con bombas o explosivos en aeropuertos y aviones están expresamente prohibidas precisamente porque desencadenan protocolos de emergencia que movilizan recursos y generan un perjuicio enorme tanto económico como logístico.
El club Gimnasia y Esgrima de Jujuy no se había pronunciado públicamente sobre el asunto en el momento de publicarse esta información. El caso pone de nuevo sobre la mesa los límites del comportamiento en espacios de alta seguridad y las consecuencias legales que puede tener una imprudencia, independientemente de la condición pública de quien la comete.