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El hombre que mató a sus siete hijos en EE.UU.

Shamar Elkins publicó una foto familiar en Pascua horas antes de cometer el crimen que sacudió a varias comunidades de Estados Unidos.

Por Carlos García·martes, 21 de abril de 2026·4 min lectura·1 vistas
Ilustración: El hombre que mató a sus siete hijos en EE.UU. · El Diario Joven

El Domingo de Resurrección, Shamar Elkins publicó en Facebook una fotografía junto a siete niños. El mensaje que la acompañaba rezumaba alegría: había ido a la iglesia por primera vez con todos sus hijos y describía la jornada como un día bendecido. Horas o días después, ese mismo hombre acabó con la vida de los ocho menores que aparecían en aquella instantánea o estaban vinculados a él, según informaron las autoridades estadounidenses.

El caso ha conmocionado a varias comunidades de Estados Unidos y ha reabierto el debate sobre la violencia doméstica, el acceso a las armas y las señales de alerta que, en muchos de estos crímenes, quedan enterradas bajo una fachada de normalidad. La imagen de Pascua que Elkins eligió compartir públicamente contrasta de forma brutal con lo que ocurrió después, y esa contradicción es la que más impacto ha causado entre quienes conocían a la familia.

Un patrón que se repite

Los expertos en violencia doméstica llevan años advirtiendo de que los filicidios —el asesinato de hijos por parte de un progenitor— rara vez ocurren sin señales previas. Según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Justicia de EE.UU., los padres representan una proporción significativa de los autores de homicidios contra menores, y muchos de estos casos están precedidos por episodios de violencia intrafamiliar, problemas de salud mental no tratados o situaciones de ruptura conyugal.

El perfil de Elkins, según la información disponible hasta ahora, apunta a un hombre con hijos de distintas relaciones, lo que complica aún más el cuadro familiar. Las víctimas incluían a menores de varias madres, además de un sobrino. Las circunstancias exactas del crimen y los motivos que lo desencadenaron siguen siendo objeto de investigación policial.

Las autoridades locales han confirmado los fallecimientos y la detención del presunto autor, aunque los detalles sobre el arma utilizada y la secuencia de los hechos no han sido divulgados en su totalidad en el momento de redactar esta información. La investigación permanece abierta.

El papel de las redes sociales

La publicación de Elkins en Facebook se convirtió rápidamente en un elemento central de la cobertura mediática del caso. No es la primera vez que las redes sociales ofrecen una imagen distorsionada o incluso contradictoria de la realidad de quien comete un crimen grave. Investigadores y psicólogos señalan que plataformas como Facebook o Instagram funcionan como escaparates donde los usuarios proyectan la versión de su vida que desean mostrar, no necesariamente la que viven.

En este caso, la foto de Pascua adquiere una dimensión especialmente perturbadora: el propio Elkins dejó constancia pública de que estaba con sus hijos justo antes —o poco antes— de los hechos. Ese registro digital puede resultar valioso para la investigación, pero también plantea preguntas incómodas sobre si alguien en su entorno vio algo que no encajaba.

La violencia contra menores en EE.UU.

Estados Unidos registra cada año miles de muertes de menores a manos de adultos de su entorno familiar. Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el homicidio es una de las principales causas de muerte en niños menores de cuatro años en el país, y en la mayoría de los casos el agresor es un familiar directo.

El acceso relativamente sencillo a las armas de fuego en gran parte del territorio estadounidense amplifica el potencial letal de estos episodios. Aunque no se ha confirmado el método empleado en el crimen de Elkins, el contexto nacional sitúa este caso dentro de una tendencia preocupante que las organizaciones de protección de la infancia llevan años denunciando sin que se hayan adoptado medidas legislativas de calado a nivel federal.

Las madres de los menores asesinados, algunas de las cuales han comenzado a aparecer en medios locales estadounidenses, afrontan ahora una pérdida imposible de procesar. Sus testimonios apuntan a que Elkins presentaba comportamientos erráticos, aunque ninguna anticipó un desenlace de esta magnitud. La frase que da título a esta información —"hay gente que no puede dejar atrás sus demonios"— procede de uno de esos testimonios, y resume con crudeza lo que muchas familias rotas por la violencia intentan articular cuando buscan explicaciones que, en realidad, no existen.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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