La banca de inversión de Santander no para de crecer. La división de Corporate & Investment Banking (CIB) cerró 2025 con 14.009 empleados repartidos en 19 países, lo que supone incorporar 624 profesionales más en un solo año, un incremento del 5% respecto al ejercicio anterior. Son cifras récord para una unidad que lleva dos años en expansión sostenida y que se ha convertido en uno de los motores más rentables del grupo.
El punto de partida de esta expansión tiene fecha concreta: el colapso de Credit Suisse en 2023, que dejó en el mercado a centenares de banqueros de primera línea sin empleo. Santander fue uno de los primeros grandes bancos europeos en aprovechar ese momento para fichar talento de alto nivel, atrayendo también a profesionales procedentes de firmas como JPMorgan, Goldman Sachs, Bank of America o Nomura. Aquella jugada de oportunidad se ha convertido ahora en una estrategia estructural.
Dos vías de crecimiento más allá del fichaje externo
Lo más llamativo de los datos de 2025 es que el grueso de las nuevas incorporaciones no viene de contrataciones externas, sino de dos mecanismos internos que reflejan una transformación más profunda del modelo de negocio. El primero es el resultado del plan para exportar productos de banca de inversión a otros segmentos del grupo. Soluciones diseñadas para grandes empresas están llegando ahora a clientes minoristas, usuarios de banca privada e incluso a la división de financiación al consumo. Como consecuencia, empleados que antes se computaban en otras unidades pasan a engrosar las filas de CIB al colaborar activamente en estas operaciones.
El segundo factor es la apuesta por la tecnología y las operaciones. Santander ha reforzado las capas de soporte digital que permiten a sus banqueros trabajar con mayor escala y rapidez, sobre todo para atender las necesidades internacionales de sus clientes corporativos. Estos perfiles técnicos y operativos, que rara vez acaparan titulares, son los que hacen posible competir con las grandes firmas estadounidenses en mercados cada vez más exigentes.
También han influido cambios de perímetro entre divisiones, algo habitual en grandes bancos cuando reorganizan su estructura interna. En este caso, el saldo neto de esos movimientos fue positivo para CIB durante 2025.
La segunda división más rentable, pero la cuarta en plantilla
Aunque CIB ya supera los 14.000 empleados, su peso relativo dentro del grupo sigue siendo modesto si se compara con otros segmentos. La banca minorista y comercial emplea a 123.836 personas, una cifra que aunque se redujo en casi 7.800 efectivos el año pasado, sigue siendo aplastante. Digital Consumer Bank cuenta con 30.751 trabajadores, el negocio de pagos con 20.375, y la gestión de activos y seguros se queda en 7.531 profesionales.
Sin embargo, la relación entre plantilla y beneficios es donde la banca de inversión demuestra su músculo real. CIB generó 2.834 millones de euros en ganancias durante 2025, lo que la sitúa como la segunda división más rentable del grupo, solo por detrás de la banca minorista y comercial. Para conseguir ese resultado emplea menos de la mitad de trabajadores que el negocio de pagos, que ocupa el último puesto en beneficios.
Comisiones récord y apuesta por M&A y bolsa
Los números de ingresos refuerzan la lectura estratégica. Santander CIB elevó sus ingresos por comisiones hasta los 2.713 millones de euros en 2025, un 6% más que el año anterior y el máximo histórico de la división. Pero lo más relevante no es solo el volumen absoluto: las comisiones ya representan el 32% del total de ingresos de la unidad, frente al 26,4% que suponían en 2023, justo cuando arrancó la oleada de fichajes.
Ese desplazamiento del mix de ingresos hacia las comisiones no es casual. Santander ha apostado de forma deliberada por crecer en fusiones y adquisiciones (M&A) y en operaciones de mercados de capitales, dos áreas donde hace tres años tenía una presencia más limitada y donde los márgenes son estructuralmente más altos que en el negocio tradicional de crédito.
El desembarco en Estados Unidos, la entrada en nuevos verticales de negocio y el cambio de modelo impulsado por los fichajes han permitido a CIB alcanzar resultados récord en 2025, según fuentes financieras del sector. El objetivo a corto plazo es seguir aumentando el peso de los ingresos por comisiones y consolidar la presencia internacional, especialmente en un contexto en el que la banca de inversión europea sigue ganando cuota frente a los gigantes norteamericanos en determinados mercados.
La pregunta que queda en el aire es si este ritmo de crecimiento es sostenible. Escalar una división de banca de inversión con rentabilidad creciente exige no solo incorporar talento, sino retenerlo en un mercado donde la competencia por los mejores perfiles es feroz. Santander ha demostrado que puede atraer banqueros de primer nivel; el siguiente reto es demostrar que puede mantenerlos.