Santander ha intensificado sus contactos con los reguladores financieros de Estados Unidos para lograr la aprobación de la compra de Webster Bank, una operación anunciada en febrero y que se espera cerrar antes de final de año. La presidenta del grupo, Ana Botín, junto con la consejera delegada de Santander USA, Christiana Riley, y John Ciulla, actual CEO de Webster y futuro responsable de Santander Bank en EEUU, mantuvieron una reunión con Travis Hill, presidente de la FDIC, la entidad de garantía bancaria estadounidense.
Este encuentro, celebrado el 22 de abril, es el segundo que Botín mantiene este año con el máximo responsable de la FDIC, tras una cita individual a mediados de enero. Estas reuniones forman parte de la estrategia del banco para facilitar y acelerar la aprobación regulatoria en un mercado tan complejo como el estadounidense.
La autorización definitiva para esta compra además requiere el visto bueno de otras entidades regulatorias. Santander ya cuenta con la luz verde de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC), otorgada hace un mes y medio, y recientemente obtuvo el respaldo del Banco Central Europeo (BCE). La pendiente de aprobación más importante es la de la Reserva Federal (Fed), que analiza aspectos esenciales como la suficiencia financiera del nuevo grupo, la idoneidad de sus directivos y el impacto de la operación en la estabilidad y competencia del sistema financiero de EEUU.
La solicitud a la Fed se presentó el 27 de marzo, y según el CEO de Santander, Héctor Grisi, el proceso avanza según lo previsto sin prever retrasos en el cierre. Además, la revisión incluye una evaluación sobre el cumplimiento de controles contra el blanqueo de capitales y el papel que tendrá la entidad fusionada en la atención a clientes con riesgos o necesidades específicas, especialmente los de rentas bajas. La transacción también ha estado sujeta a un periodo de consulta pública que finalizó en mayo.
En paralelo a las gestiones regulatorias, Santander USA ha comenzado con la integración operacional y la depuración de sus bases de datos de clientes en preparación para la fusión con Webster. Esto ha provocado que el número total de clientes en Estados Unidos haya disminuido un 4,2% respecto al año anterior, situándose en 4,29 millones, y los clientes activos en 4,10 millones, un 4% menos. Grisi explicó que esta reducción responde a la eliminación de usuarios inactivos y al cumplimiento regulatorio en materia de prevención de lavado de dinero, un paso necesario para consolidar la unidad comercial.
No obstante, más allá de esta depuración, el banco registra un crecimiento significativo en la captación de clientes activos, especialmente con la aportación de Openbank USA, cuyo volumen de clientes activos ha superado los 235.000, con un aumento del 123% en depósitos interanuales, alcanzando 11.400 millones de dólares. El acuerdo con la operadora Verizon, lanzado en abril de 2025, ha sido un motor importante para este crecimiento, con más de 1.300 millones de dólares en depósitos desde su inicio.
Desde el punto de vista financiero, Santander USA registró un beneficio de 989 millones de euros en el primer semestre, lo que representa un avance del 18% respecto al año anterior, consolidándose como el tercer mercado más rentable para el grupo, sólo superado por España y Brasil. Sumando los resultados de Webster, que alcanzaron 430 millones de euros en el mismo periodo, la filial estadounidense habría superado ya los 1.400 millones de euros en beneficios, superando a Santander Brasil.
La fusión con Webster es una apuesta estratégica para fortalecer la posición de Santander en el mercado estadounidense. La operación permitirá integrar infrastructures y bases de clientes, creando una entidad más robusta y competitiva dentro de un sector regulado y fragmentado. La dirección del banco monitoriza de cerca las respuestas regulatorias y prepara la integración para que la transición sea fluida y contribuya a la estabilidad financiera del sistema.
Las autoridades estadounidenses examinan con rigor el proyecto, especialmente el impacto en la solidez del sector y la atención a comunidades que requieren apoyo financiero especial. Esta cautela forma parte del entorno regulatorio de EEUU, que busca garantizar la competencia sana y evitar concentraciones excesivas que puedan afectar la oferta crediticia o incrementar riesgos sistémicos.
Santander mantiene su compromiso con una expansión responsable en EEUU basada en la innovación y la captación de nuevos clientes, combinando la experiencia de Webster con soluciones digitales como Openbank para afrontar los retos del futuro. Según datos oficiales, esta operación será una de las más importantes del sector bancario europeo este año y marcará un punto de inflexión en la presencia de Santander fuera de Europa
Para conocer más sobre el proceso regulatorio en EEUU, se puede consultar la información pública disponible en la FDIC, la Reserva Federal y la Oficina del Contralor de la Moneda.