Puig vivió ayer una de sus mejores sesiones en bolsa desde que salió al parqué hace poco más de un año. La compañía catalana de belleza y moda se anotó una subida del 5,48%, convirtiéndose en el valor más alcista del Ibex 35 en la jornada, y cerró a 18,67 euros por acción, un nivel que no alcanzaba desde febrero de 2025. El catalizador fue una información que adelantó Expansión: Estée Lauder habría pedido a JPMorgan un paquete de financiación de alrededor de 5.000 millones de dólares para articular una oferta de adquisición sobre la firma española.
La jornada solo tuvo parangón con el 24 de marzo, cuando Puig se disparó un 12,97% en un único día al conocerse por primera vez la posible operación. Desde entonces, la acción acumula una revalorización de casi el 20%, y en lo que va de 2026 la ganancia supera ya el 25%. El volumen de negociación también fue llamativo: más de 1,45 millones de acciones cambiaron de manos por un valor conjunto cercano a los 27 millones de euros, por encima de la media del último mes.
Los inversores parecen interpretar el movimiento de Estée Lauder como una señal de que la operación avanza. La solicitud de financiación a JPMorgan sugiere que la firma estadounidense está pasando de la exploración a la planificación concreta, lo que da más solidez a los rumores que llevan semanas circulando en el mercado. Sin embargo, no todos los analistas comparten ese entusiasmo.
Lo que dicen los expertos: precio bajo y dudas sobre el cierre
Javier Cabrera, analista de XTB, reconoce que la operación genera interés, pero advierte de que aún hay incertidumbre sobre las condiciones finales. Según Cabrera, el precio al que podría ejecutarse la fusión sigue siendo uno de los principales puntos de fricción. "Seguimos teniendo dudas respecto al precio y puede ser uno de los factores que retrasen la negociación", señala.
El analista argumenta que la prima implícita en los niveles actuales de cotización sigue siendo reducida para una operación de esta envergadura. En fusiones y adquisiciones de este tipo, las primas suelen rondar el 40%, aunque en este caso Cabrera no ve probable que se alcance ese porcentaje. Una prima del 30% situaría el precio de compra en torno a los 20 euros por acción, cifra que desde XTB consideran insuficiente para reflejar el valor real de la compañía. El precio objetivo que manejan para Puig se sitúa entre 22 y 23 euros, lo que supone todavía un margen de recorrido significativo respecto a los niveles actuales. Su recomendación de momento es mantener posiciones.
Una salida a bolsa complicada como punto de referencia
Para entender la magnitud de lo que está en juego, conviene recordar el punto de partida. Puig debutó en bolsa el 3 de mayo de 2024 a un precio de 24,50 euros por acción, en una de las mayores salidas al parqué de la historia reciente en España. Pese a las subidas de las últimas semanas, la cotización actual todavía se sitúa cerca de un 24% por debajo de ese precio de estreno.
Cabrera explica que la compañía salió al mercado con unos múltiplos de valoración muy exigentes, lo que dejó poco margen para decepciones. El mercado ha ido ajustando esas expectativas a la baja a lo largo del último año. El analista cree que Puig necesita encadenar varios trimestres consecutivos con resultados que superen las previsiones para que el mercado le otorgue la valoración que le corresponde, con independencia de lo que ocurra con la OPA.
Qué puede pasar ahora
El escenario más probable a corto plazo depende de cómo evolucionen las negociaciones entre ambas compañías. Si Estée Lauder formaliza una oferta, el precio que ponga sobre la mesa será determinante: demasiado bajo y los accionistas de Puig podrían rechazarla o presionar para mejorarla; demasiado alto y la deuda que asumiría la firma estadounidense podría convertirse en un problema propio. La solicitud de financiación a JPMorgan sugiere que Estée Lauder está dispuesta a apalancarse de forma significativa para cerrar el acuerdo, lo que da una idea de la ambición de la operación.
Mientras tanto, los inversores minoristas y los fondos que han entrado en Puig en las últimas semanas al calor de los rumores asumen un riesgo doble: el de que la operación se caiga, lo que podría provocar una corrección brusca, y el de que se cierre a un precio que no recoja el valor real de la compañía. El mercado, por ahora, ha elegido la confianza. Los analistas piden algo más de cautela.