Mercedes-Benz cerró 2025 con un récord histórico en España: más de 50.000 vehículos matriculados, lo que supone un incremento de casi el 8% respecto al año anterior. Y el objetivo para 2026 no es consolidar esa cifra, sino superarla. Así lo confirmó Reiner Hoeps, presidente de Mercedes-Benz Iberia, durante un encuentro celebrado en Madrid, donde también habló sin rodeos sobre el avance de los fabricantes chinos y el papel de la marca como palanca diferenciadora en un mercado cada vez más competitivo.
El arranque de 2026 ha sido sólido: en el primer trimestre, la compañía alemana mejoró sus matriculaciones en España un 18%, superando las 14.000 unidades. El mercado en su conjunto creció un 7,6% en el mismo período, lo que sitúa a Mercedes-Benz muy por encima de la media. Con estos datos, la marca ocupa la primera posición entre las firmas premium y el séptimo lugar en el ranking general del mercado español.
Para sostener ese ritmo, la compañía tiene previsto lanzar 40 nuevos modelos antes de 2027. En lo que va de 2026 ya han llegado el nuevo Clase S, el Mercedes-Maybach y el Clase S FL. En los próximos meses aterrizarán otros diez modelos, entre ellos el CLA Shooting Brake, el GLB eléctrico o híbrido, el GLC eléctrico, el GLC 53 AMG, el EQS Berlina FL, el GLS, el GLE y el Clase C eléctrico, previsto para finales de año. Es una ofensiva de producto sin precedentes para la marca en España.
La electrificación es, sin duda, el vector más relevante de esta estrategia. Hoeps anunció que en 2026 los modelos eléctricos e híbridos enchufables superarán el 50% de las ventas totales de Mercedes-Benz en España, con el peso de los puramente eléctricos duplicándose hasta cerca del 20%. Para dar contexto a ese salto: en 2025, el 9,5% de las ventas correspondió a vehículos eléctricos y el 35% a híbridos enchufables. Y la previsión a largo plazo es aún más ambiciosa: para finales de esta década, más del 60% de las ventas deberían ser de vehículos electrificados, con predominio de los totalmente eléctricos.
El desafío chino: competidores reales, no imitadores
Más allá de las cifras propias, Hoeps dedicó parte de su intervención a hablar de la competencia china, un tema que ya no puede tratarse con condescendencia en la industria occidental. Su diagnóstico fue directo: hace unos años, los fabricantes chinos comprendieron que nunca podrían competir en igualdad de condiciones con los motores de combustión europeos. Así que apostaron de forma masiva por la electrificación, con el respaldo activo del Gobierno chino, lo que permitió el florecimiento de más de 120 marcas de automóviles en el país.
El resultado es conocido: una avalancha de modelos que, tras la pandemia, llegaron a Europa con una calidad que muchos en el sector habían subestimado. Según datos de la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), la cuota de los vehículos chinos en Europa ha crecido de forma sostenida en los últimos años, y marcas como BYD han protagonizado una expansión internacional notable.
Hoeps no restó importancia al fenómeno. Al contrario, reconoció que algunos rivales chinos son lo que definió como "superpotentes", citando a BYD como ejemplo. También admitió que en áreas como los procesos de producción, las marcas chinas son ya una referencia para la industria. "China ya no significa barato, sino también calidad", afirmó, instando a las marcas occidentales a abandonar cualquier tipo de arrogancia al respecto.
Sin embargo, el directivo identificó también una debilidad estructural en el modelo chino: la falta de historia de marca. Según su análisis, muchos de estos fabricantes operan en números rojos, lo que hace probable que en los próximos años un número significativo de ellos desaparezca o sea absorbido. El argumento de Hoeps es que las marcas premium como Mercedes-Benz tienen algo que no puede comprarse ni replicarse rápidamente: décadas de reputación, legado y percepción de valor. "Los chinos lo que no tienen es la marca", resumió, señalando que ese será el criterio diferenciador clave en el segmento premium.
Rentabilidad de la red de concesionarios
Otro dato relevante que Hoeps puso sobre la mesa fue el estado de salud de su red de distribución en España. Los concesionarios de Mercedes-Benz cerraron 2025 con una rentabilidad bruta sobre facturación del 2,8%, un nivel que el directivo consideró "adecuado" y, según subrayó, muy superior a la media del mercado. En un sector donde los márgenes están bajo presión constante —tanto por los costes de la transición eléctrica como por la llegada de nuevos competidores—, esa cifra habla de una red que, por ahora, aguanta bien el envite.
El panorama que dibuja Mercedes-Benz en España es el de una compañía que compite desde una posición de fortaleza, pero con plena consciencia de que el terreno está cambiando. La electrificación acelerada, una gama de producto en expansión y la apuesta por el valor de marca como escudo frente a la competencia asiática marcan la hoja de ruta de la firma alemana para los próximos años en el mercado español.