Los mercados financieros amanecen este martes con menos tensión de la que se podría esperar. A pocas horas de que expire el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán, los inversores optan por confiar en que las negociaciones se prolongarán y que el conflicto no escala. Ese optimismo, frágil pero real, se traduce en un respiro generalizado que alcanza a la renta variable europea y, en particular, al Ibex 35.
El principal indicador de la bolsa española intenta recuperar los 18.300 puntos que perdió en la sesión anterior. No es un rebote eufórico, sino más bien una pausa: la incertidumbre sobre lo que ocurrirá en Irán y las primeras señales del próximo presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, Kevin Warsh, mantienen la cautela instalada entre los gestores. Nadie quiere apostar demasiado fuerte antes de tener más información.
El barómetro más fiable del nerviosismo geopolítico en Oriente Próximo sigue siendo el precio del petróleo. Y hoy ese barómetro da una lectura tranquilizadora: el barril de Brent retrocede alrededor de un 1%, situándose en torno a los 94 dólares, lo que indica que el mercado de materias primas descuenta una extensión de la tregua. Esa calma en el crudo se contagia a las bolsas.
La Fed centra la atención inversora
Más allá de Irán, la gran cita del día es la comparecencia de Kevin Warsh ante el Comité Bancario del Senado de Estados Unidos. Warsh, designado para presidir la Reserva Federal, afronta su primera gran exposición pública en este rol, y los inversores están pendientes de cualquier pista sobre cómo gestionará las tensiones inflacionistas y el ritmo futuro de los tipos de interés. Wall Street prefiere esperar antes de moverse con fuerza, y esa actitud expectante también se nota en Europa.
En Asia, el tono ha sido distinto. La renta variable de la región ha arrancado con mayor convicción alcista, impulsada por el tirón del sector tecnológico y, en especial, por la inteligencia artificial. El Nikkei japonés ha subido con solidez y el Kospi surcoreano ha alcanzado nuevos máximos históricos, una señal de que la confianza en el ciclo tecnológico global sigue intacta.
Enagás y Puig, los protagonistas del Ibex
En el parqué español, la jornada tiene dos protagonistas claros. Por un lado, Enagás abre la temporada de resultados entre las compañías del Ibex, aunque sus cuentas quedan en segundo plano frente a los movimientos corporativos que ha anunciado. La energética ha desembolsado 573 millones de euros para entrar en el capital de su homóloga francesa Teréga y, al mismo tiempo, ha vendido el 40% que mantenía en su filial Enagás Renovable. Las acciones responden al alza, y el sector energético en su conjunto recibe el impulso: Endesa, Solaria y Acciona Energía también avanzan.
Por otro lado, Puig protagoniza uno de los movimientos más llamativos del día. La firma de fragancias y cosmética cotiza con ganancias después de que Estée Lauder haya solicitado 5.000 millones de euros para financiar su OPA sobre la compañía española. El mercado interpreta esa solicitud como una señal de que la operación sigue su curso y que el interés estratégico por Puig es sólido.
Europa contiene el aliento
En el resto de Europa, el Stoxx 600 intenta consolidarse por encima de los 620 puntos con movimientos moderados. Los resultados empresariales comparten protagonismo con algunos movimientos corporativos relevantes. AB Foods cae en la bolsa de Londres tras confirmar la escisión de Primark, y Royal Unibrew desploma un 13% después de anunciar el fin de su acuerdo con Pepsi en el norte de Europa. En el lado positivo, las tecnológicas como Soitec, Siltronic y STMicroelectronics tiran al alza del sector.
En los mercados de deuda, la distensión se nota también. La rentabilidad del bund alemán vuelve a situarse por debajo del 3%, el bono español a diez años se acerca al 3,40% y el treasury estadounidense ronda el 4,25%. Son niveles que reflejan un mercado que respira, aunque sin bajar la guardia.
Divisas, oro y bitcoin
En divisas, los operadores aguardan las declaraciones de Warsh antes de reajustar posiciones. El euro se estabiliza en torno a 1,17 dólares y la libra cotiza cerca de 1,35 dólares. El oro, cuyo precio ha estado muy condicionado en los últimos meses por el efecto divisa, retrocede ligeramente y se sitúa por debajo de los 4.800 dólares la onza. El bitcoin, en cambio, recupera la senda alcista y supera los 76.000 dólares, acercándose de nuevo a los máximos que ha encontrado desde el inicio del conflicto en Irán.
En resumen, los mercados viven una jornada de transición en la que el miedo cede terreno a la espera, y la espera a la información. Lo que diga Warsh sobre la inflación y los tipos, y lo que ocurra mañana con el alto el fuego iraní, definirá el siguiente movimiento de los mercados. Por ahora, el Ibex toma aire.