Ignacio Galán, presidente ejecutivo de Iberdrola, ha puesto en marcha un cambio profundo en la estructura directiva de la compañía. Este nuevo modelo se basa en la creación de un sistema dual en las áreas más estratégicas, donde dos directores comparten responsabilidades al mismo nivel para apoyarse mutuamente o actuar como suplentes cuando sea necesario.
El cambio comenzó en departamentos clave como el financiero y el legal, extendiéndose progresivamente a otras áreas del organigrama. Por ejemplo, en la dirección financiera, junto a José Sáinz Armada, que lleva en el cargo desde 2004, se ha incorporado David Mesonero como codirector financiero. Mesonero también sigue desempeñando funciones en desarrollo corporativo, área en la que ahora comparte liderazgo con Miguel Gallardo.
Este modelo dual no se limita solo a la dirección financiera. En relación con inversores, Isabel Sánchez se une a Ignacio Cuenca para compartir responsabilidades en ese equipo. En Secretaría General, Gerardo Codes ha sido posicionado como codirector junto a Santiago Martínez Garrido, asumiendo además el cargo de vicesecretario primero del consejo, mientras Martínez Garrido continúa como secretario.
La relevancia de estas designaciones es clave por el contexto actual. Mesonero lidera fusiones, adquisiciones y alianzas, áreas vitales mientras Iberdrola explora nuevas oportunidades de crecimiento. Codes, por su parte, dirige servicios jurídicos, lo que adquiere especial importancia ante posibles litigios derivados del apagón ocurrido en España el año pasado.
Este nuevo esquema directivo busca reforzar la cadena de mando y la claridad jerárquica. A través del portal interno de la empresa, cualquier empleado puede consultar el organigrama actualizado que refleja estas modificaciones. Esta transparencia en la estructura facilita el conocimiento de los máximos responsables y sus equipos, generando orden y definición en los roles.
Aunque Iberdrola siempre ha mantenido una estructura directiva estable, Galán apuesta ahora por un modelo dinámico que potencie la capacidad de respuesta de la empresa ante un entorno de rápidos cambios y ambiciosos planes. La figura del "deputy" o codirector ya existió antes, pero ahora se consolida con mayor visibilidad y peso estratégico.
El principal motivo para adoptar esta fórmula radica en las expectativas de crecimiento sin precedentes que Iberdrola prevé para los próximos años, reflejados en su plan estratégico 2025-2028 que contempla inversiones récord de 58.000 millones de euros. Este plan transformador enfatiza negocios como las redes eléctricas y exige una gestión más ágil y colaborativa al nivel directivo.
A pesar de las especulaciones que puedan surgir, fuentes internas aclaran que este nuevo esquema no busca acelerar relevos por jubilación ni cambios inmediatos en la cúpula, sino que pretende garantizar la continuidad y una mayor capacidad de ejecución. Se trata de una estructura pensada para adaptarse a las necesidades presente y futuras, con procedimientos claros y planes de contingencia definidos.
Así, Iberdrola avanza hacia una organización más flexible y preparada para afrontar los retos del sector energético en un momento de transformación profunda, impulsado por su presidente Ignacio Galán y orientado a asegurar el liderazgo de la empresa en el horizonte cercano.