Ferrari ha puesto cifras a su apuesta eléctrica. El modelo bautizado como Luce, el primer vehículo 100% eléctrico de la historia de la marca italiana, tendrá un precio de salida de 550.000 euros, según información de Bloomberg. La cifra —que podría moverse hasta un 10% al alza o a la baja según las configuraciones— convierte al Luce en uno de los coches eléctricos más caros del mercado, aunque eso, en el universo Ferrari, es exactamente el punto.
La presentación oficial del vehículo está programada para el 25 de mayo en Roma. Hasta entonces, Ferrari ha ido desgranando sus especificaciones técnicas con cuentagotas. El resultado es llamativo: aceleración de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, velocidad máxima de 310 km/h y una autonomía superior a los 530 kilómetros. Unos datos que colocan al Luce en el podio de los eléctricos más potentes del planeta, compitiendo de tú a tú con los modelos más extremos de Porsche o con propuestas como el Rimac Nevera.
Pero más allá de los números, Ferrari ha querido dejar muy claro cuál es su filosofía con este coche. Enrico Galliera, director de márquetin del grupo, lo sintetizó con una frase que resume la postura de la marca: no es un coche eléctrico que hace Ferrari, sino un Ferrari que usa propulsión eléctrica. La distinción no es solo retórica. La compañía ha trabajado específicamente para eliminar el característico zumbido de los motores eléctricos —ese sonido agudo que a muchos puristas incomoda— y ha apostado por mejoras en las levas de cambio, el chasis y otros sistemas para ofrecer una experiencia de conducción que se sienta, ante todo, como un Ferrari.
Un bache en bolsa que no apaga el optimismo
La llegada del Luce llega en un momento delicado para Ferrari en los mercados financieros. Desde sus máximos, los títulos de la compañía acumulan una caída del 18,7% en los últimos doce meses. El golpe más duro llegó en octubre, cuando la presentación de resultados trimestrales decepcionó a los inversores. El motivo: unas previsiones conservadoras que apuntan a mantener el margen de beneficio operativo ajustado en torno al 30% durante los próximos cinco años, sin crecimiento significativo.
A eso se sumó una revisión a la baja de los objetivos en electrificación. Si en 2022 Ferrari prometía que el 40% de su gama sería totalmente eléctrica para 2030, ahora ese objetivo ha bajado al 20%. El resto del catálogo se repartirá entre híbridos (40%) y motores de combustión interna (40%). Un repliegue que refleja tanto la cautela del sector ante la transición energética como la resistencia de la clientela de Ferrari a despedirse del motor de explosión.
Sin embargo, el consenso de analistas sigue siendo claramente alcista. Según los datos recopilados por Bloomberg, el 76% de las firmas que siguen el valor recomiendan comprar, mientras que el 24% restante opta por mantener. Ningún analista recomienda vender. El precio objetivo medio se sitúa en 363,37 dólares por acción, lo que implica un potencial de revalorización cercano al 22% respecto a los niveles actuales.
Desde Deutsche Bank señalan que el optimismo ha regresado tras la cautela que siguió a la reunión del consejo de administración del año pasado. La firma alemana destaca además que la cartera de pedidos de Ferrari se extiende hasta finales de 2027, lo que le da margen para reasignar unidades en mercados con incertidumbre, como China o Oriente Medio.
Diez años en bolsa, una revalorización del 615%
El contexto importa para entender por qué el Luce es mucho más que un coche nuevo. Desde que Ferrari debutó en bolsa hace una década, sus acciones se han revalorizado un 615%, dejando muy atrás a competidores como Porsche o Aston Martin. La clave ha sido siempre la misma: márgenes altísimos, volumen de ventas limitado y una clientela de altísimo poder adquisitivo que no compra Ferrari por necesidad, sino por estatus y pasión.
El Luce es, en ese sentido, la prueba de que Ferrari no tiene intención de alterar esa fórmula al entrar en la era eléctrica. Un precio de 550.000 euros no es un accidente: es una declaración de intenciones. La marca no quiere democratizar la movilidad eléctrica, quiere electrizar el lujo extremo. Y con esa estrategia, el Luce llega al mercado no como una concesión al futuro, sino como una extensión natural de lo que Ferrari siempre ha sido: un objeto de deseo para una élite que no mira el precio, sino la exclusividad.