Charles Manski, economista y profesor en la Universidad Northwestern, ha recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas por su aportación al análisis de políticas públicas y la incorporación de la incertidumbre en los modelos econométricos.
En una entrevista concedida a EXPANSIÓN, Manski destaca la dificultad actual para hacer previsiones económicas fiables debido a un entorno muy incierto y cambiante. "No podemos esperar demasiada precisión", señala, y aboga por pronósticos que expresen de forma honesta el rango de incertidumbre que envuelve las predicciones. Según él, falsear esa realidad con "certezas increíbles" puede inducir a errores y mala toma de decisiones.
El economista subraya que el público debería entender que todas las predicciones económicas, como las que se hicieron durante la pandemia, están sujetas a múltiples incertidumbres. Estas deben comunicarse claramente para evitar falsos niveles de confianza. Manski propone que, en lugar de ofrecer una única cifra puntual, los análisis incluyan rangos probabilísticos que reflejen la información disponible y las limitaciones.
Sobre la aplicación práctica, relata que incluso en grandes bancos se apartan a menudo de los modelos matemáticos para tomar decisiones, prefiriendo un juicio conjunto basado en la experiencia. Esto evidencia la desconexión entre teoría y práctica en la gestión de la incertidumbre y en la valoración del riesgo.
Respecto a la inteligencia artificial, Manski no la considera un cambio radical en la revolución tecnológica ni una amenaza directa para el empleo, sino una etapa más de evolución tecnológica. Sin embargo, advierte que la IA presenta riesgos significativos cuando se utiliza para tomar decisiones estratégicas, ya que tiende a presentar resultados con aparente certeza sin manejar adecuadamente la falta de datos, lo que puede generar pronósticos erróneos, especialmente en ámbitos sensibles como la medicina.
El economista insiste en que la IA debe tener límites claros y que confiar ciegamente en sus respuestas puede ser peligroso. Esta preocupación surge del hecho de que los modelos generativos, sin fundamentos sólidos en ciertos casos, pueden «inventar» datos y transmitir falsos positivos.
Sobre la evolución geopolítica y económica, Manski se muestra prudente y señala que no puede evaluar con claridad situaciones como la negociación entre Estados Unidos e Irán, dada la complejidad y volatilidad de los acontecimientos. En cuanto al futuro, considera que la exploración espacial es un paso necesario para la humanidad, no solo por razones económicas sino también para la supervivencia, en un contexto donde el cambio climático, las pandemias o conflictos nucleares representan amenazas reales.
Las contribuciones del economista estadounidense han sido adoptadas por entidades como el Banco de España, la Reserva Federal o la Banca de Italia, que utilizan sus métodos para medir expectativas en temas como empleo y vivienda. Manski insiste en que las políticas públicas deben diseñarse reconociendo las limitaciones que impone la incertidumbre y que no es viable definir una medida óptima cuando las consecuencias son impredecibles.
Así, el premio Fronteras del Conocimiento reconoce el valor de integrar la incertidumbre en la modelización económica y presta atención a la honestidad y transparencia en la comunicación pública de los riesgos y escenarios posibles, elementos cruciales para una mejor toma de decisiones en tiempos complejos.
Puedes leer más sobre el premio y sus aportaciones en la web de la Fundación BBVA.
También es recomendable consultar los informes del Banco de España para ver cómo se aplican estas metodologías en indicadores macroeconómicos y expectativas.
En definitiva, las lecciones de Charles Manski invitan a una cultura económica basada en la prudencia, la transparencia y una gestión realista de la incertidumbre, imprescindible para enfrentar los retos actuales y futuros con mayor certeza relativa.