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Bonos emergentes: ¿la gran apuesta de 2025?

Gestoras como Vontobel y Muzinich señalan que estos mercados están mejor preparados que en 2022 para capear la crisis energética.

Por Carlos García·sábado, 18 de abril de 2026·4 min lectura
Ilustración: Bonos emergentes: ¿la gran apuesta de 2025? · El Diario Joven

La renta fija global lleva semanas bajo presión. La escalada de tensiones en Oriente Próximo ha golpeado especialmente a los bonos soberanos europeos, mientras que la deuda de los mercados emergentes ha aguantado mejor el golpe. Ese contraste ha abierto un debate entre los gestores de carteras: ¿es este el momento de apostar por los emergentes?

La gestora suiza Vontobel es una de las más contundentes en su respuesta. Sus análisis indican que la situación actual es radicalmente diferente a la de 2022, cuando el estallido de la guerra en Ucrania sacudió los mercados globales. En aquella crisis, los emergentes llegaron sin colchón: políticas monetarias laxas, inflación descontrolada y sin reservas suficientes para absorber el impacto. Hoy, según la firma, el cuadro es otro.

Los datos concretos respaldan ese argumento. En marzo, los bonos soberanos de mercados emergentes denominados en dólares cedieron un 3,3%, prácticamente lo mismo que el Bloomberg Global Aggregate, que bajó un 3,1%. Los bonos corporativos emergentes lo hicieron incluso mejor, con una caída del 1,8%, gracias en parte a su menor duración. No es un comportamiento espectacular, pero sí muestra que estos activos no están amplificando el estrés global, sino absorbiendo el choque de forma ordenada.

Por qué ahora es diferente a 2022

La clave está en cuatro años de política monetaria restrictiva a nivel mundial. Los bancos centrales de los países emergentes han ganado credibilidad en ese tiempo: subieron tipos antes que muchos de sus pares desarrollados, controlaron la inflación con más eficacia y mantuvieron disciplina fiscal cuando Europa y Estados Unidos seguían gastando a ritmo acelerado. El resultado es que hoy llegan a este nuevo episodio de volatilidad con reservas más sólidas y cuentas externas más saneadas.

Warren Hyland, gestor de carteras de mercados emergentes en Muzinich & Co, añade otro factor: las economías emergentes están creciendo más rápido que las desarrolladas, lo que se traduce en mejores fundamentos crediticios, balances más saludables y beneficios más resistentes. Eso no significa que no haya riesgos, pero sí que el punto de partida es mucho más sólido.

Otro elemento relevante es el ciclo de impagos que atravesaron estos mercados entre 2022 y 2023. Muchos emisores en situación frágil ya reestructuraron su deuda, sanearon sus balances y recuperaron el acceso a los mercados de capital. Países como Angola o Egipto, con baja calificación crediticia, han podido emitir eurobonos incluso en este entorno volátil, algo impensable hace tres años. Vontobel estima que las condiciones de mercado tendrían que deteriorarse de forma muy significativa para que los emisores de alto rendimiento volvieran a perder ese acceso.

El papel de Oriente Próximo y la gestión de deuda

Llama la atención que los propios bonos de Oriente Próximo no estén sufriendo de forma desproporcionada, a pesar de ser la región en el ojo del huracán. En 2022, los activos de los países directamente implicados en el conflicto ucraniano se desplomaron. Ahora, los emisores del Golfo, prácticamente todos con grado de inversión, mantienen reservas suficientes para aguantar una reducción prolongada de sus exportaciones de petróleo y gas. Hyland describe la reacción del mercado como la de un choque geopolítico contenido: volatilidad a corto plazo, sí, pero sin deterioro sistémico de las condiciones crediticias.

A esto se suma una gestión de deuda especialmente activa en los últimos dos años. Según datos de JPMorgan, en 2025 los emisores soberanos de mercados emergentes han alcanzado un récord de emisiones en moneda fuerte. Esas operaciones han incluido una intensa gestión de pasivos que ha reducido o eliminado los picos de vencimientos previstos para los próximos dos años, lo que despeja uno de los riesgos más temidos por los inversores en renta fija emergente.

Qué recomienda el mercado y cómo invertir

Dentro del universo emergente, las preferencias de las gestoras no son uniformes. Vontobel se inclina por los bonos soberanos de África y América Latina, regiones que se benefician de su exposición a materias primas en un contexto de precios energéticos elevados. Federated Hermes, por su parte, apuesta por la deuda fronteriza de países como Costa de Marfil, Ghana, Pakistán y Sri Lanka, que combinan rendimientos atractivos con una mejora visible en sus fundamentos crediticios.

Para quienes quieran exposición a través de fondos, varias gestoras de primer nivel comercializan vehículos especializados en deuda emergente que acumulan revalorizaciones superiores al 4% en los últimos tres años. Morgan Stanley, Pimco, Edmond de Rothschild y Amundi cuentan con productos activos en este segmento.

Como siempre en renta fija emergente, la diversificación y el horizonte temporal son determinantes. La volatilidad a corto plazo está garantizada mientras persista la incertidumbre geopolítica. Pero los expertos consultados coinciden en que los fundamentos actuales justifican una mirada más positiva que en cualquier momento de los últimos cuatro años.

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Redactado por inteligencia artificial · Revisado por la redacción

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